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Ecos de la 3CNO: Intervención de Jaime Guerrero a nombre del Partido en Aguascalientes.

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Ecos de la 3CNO: Intervención de Jaime Guerrero a nombre del Partido en Aguascalientes.

Las puntas de flecha, los fragmentos de cerámica y las pinturas rupestres en las cavernas de la Sierra del Laurel en el municipio de Calvillo atestiguan la presencia del hombre en este territorio, desde hace mas de 20 mil años.

Las tribus nómadas que moraban por acá se alimentaban de mezquites, tunas, raíces, conejos y peces. Sus armas: la jabalina, la honda  y usaban diversos tipos de redes para la pesca.

Cuando iniciaban la vida sedentaria, por temor a los elementos naturales, crearon una religión con divinidades feroces. Aquellas tribus dieron origen a la raza otomí, primera manifestación de existencia rudimentaria en el altiplano de México. Mas tarde aparecieron deidades astronómicas: el sol, la luna y las estrellas sustituyeron a  los dioses representados por animales. Costumbres mas avanzadas dieron origen al Señorío;  el Caxcán, en este territorio y parte del hoy estado de Zacatecas. El caxcán fue un pueblo indómito y sus hazañas se ven en la epopeya del Cerro del “Mixtón” donde su firme resistencia a la conquista bañó con  raudales de sangre a estos territorios.

Pedro Almíndez Chirino fue el primer “blanco barbado” que se internó por estos lugares, allá por el mes diciembre de 1530, cumpliendo ordenes de Nuño Beltrán de Guzmán. Pronto quedó esta región invadida de encomenderos, de frailes, de capitanes y de aventureros que se dieron a la nada cristiana labor de borrar del mapa a un poblado autóctono que ya existía en este lugar. Recuérdese lo que los conquistadores hicieron con la gran Tenochtitlán, Texcoco, Teotihuacán, Tenayuca, Teopanzolco, Zempoala y cientos de esplendorosos poblados.

Así nació la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, el día 22 de octubre de 1575, y así fue como estas tierras, dizque “por mandato divino”,  pasaron a ser propiedad del rey de España.

Durante la Colonia, esta comarca adquirió un auge económico notable, debido a que a los conquistadores no les costaron las tierras, ni la mano de obra; lo que propició que la agricultura y la minería crecieran en gran medida beneficiando a los latifundistas;  algo que al mismo tiempo fue creando inconformidad y cierta conciencia patriótica en los mestizos por la discriminación de que eran objeto, mientras que los nativos, que habían sido convertidos en  esclavos, se manifestaban partidarios de éstos.

Resulta natural que con tanta discriminación y  explotación se iniciaran las conspiraciones; y en esta entidad avivaron el fuego independentista, hombres ilustres y valientes como Francisco Primo Verdad, Valentín Gómez Farías, Rafael Vázquez, Rafael Iriarte y Pedro Parga.

Es de mencionar, que el cura don Miguel Hidalgo y Costilla se alojó en varias ocasiones en la casa parroquial del poblado minero de Asientos, hoy municipio de Asientos, en donde era recibido por el también cura Lino Castellanos y Pacheco, allá por los años de 1808 y 1809.

El cura Hidalgo estuvo también en la  casa del cura Calvillo, quien proclamó la Independencia de México en el Valle del Huejúcar, y en cuyo honor, este municipio de Calvillo lleva hoy el nombre de este ilustre insurgente.  

A fines de noviembre de 1810, Allende estuvo aquí de paso para Zacatecas,  después de la derrota de los insurgentes en el Puente “Calderón”, del estado de Jalisco.  En enero de 1811, se desarrolló aquí en nuestro estado un hecho lamentable, en la Hacienda de Pabellón, cuando Hidalgo e Hiriarte fueron alcanzados por Allende y otros oficiales que con amenazas de muerte los obligaron  a renunciar a la jefatura de las fuerzas insurgentes.

Un hecho histórico relevante para Aguascalientes, fue sin duda alguna, su emancipación  respecto del estado de Zacatecas para convertirse en un Estado soberano mas de la República Mexicana, cosa que se dio por una parte, gracias a su destacada participación en el sector productivo tanto agrícola como industrial y a su consolidación como importante centro comercial regional  respecto de la ciudad de Zacatecas.  Es de hacer notar, que  esta comarca era administrada por personajes conservadores como el cacique Pedro García Rojas, mientras que en Zacatecas gobernaban los liberales radicales encabezados por don Francisco García Salinas. Se dice que fue el mismo Antonio López de Santana,  quien al  mando de su ejército decidió venir a Zacatecas a someter al liberal García Salinas, y que  al pasar por Aguascalientes, fue muy  bien recibido por los conservadores, a tal grado, que no se  hizo mucho del rogar por doña Luisa Fernández Villa, la esposa de don Pedro García Rojas, para decretar la separación e independencia política de Aguascalientes, respecto de Zacatecas mediante un decreto federal fechado el 23 de mayo de 1835.

Ya durante la Reforma se distinguieron los aguascalentenses, Jesús R. Macías, Agustín Oroña, José Ma. Arellano y muchos héroes anónimos más. Y restaurado el orden constitucional, el presidente Juárez nombró gobernador de este estado al gran luchador Liberal Ponciano Arriaga.

Silvestre Dorador, Roman C. Morales, Pedro Vidal, Alfonso Guerrero Aguilera y Alberto Fuentes Dávila, fueron los precursores de la revolución mexicana en esta entidad.

A mediados de 1914, las fuerzas villistas,  al  ocupar la plaza de Zacatecas, toman también la de Aguascalientes. el 15 de julio renuncia el “chacal” Victoriano Huerta y el movimiento revolucionario empieza a escindirse: por una parte el señor Carranza, con Obregón y Pablo González; por la otra parte Villa, audaz y temerario guerrillero, vencedor indiscutible del ejercito federal en Torreón, Ojinaga y Zacatecas, etc., y Emiliano Zapata, que  mantenía viva la flama revolucionaria en Morelos, Puebla, México y Guerrero en el sur, y que representaba los mas puros ideales de lucha, como la reivindicación de la tierra a sus legítimos dueños, los campesinos pobres.

El señor Carranza tratando de evitar una lucha que amenazaba con estallar al seno del propio campo revolucionario, invitó a los jefes a una junta en la Ciudad de México para tratar de resolver la crisis. Pero como según la Cámara de Diputados, la capital del país no reunía las condiciones de imparcialidad requeridas,  el lunes 5 de octubre de 1914, la misma cámara aprobó su traslado a la ciudad de Aguascalientes, escogida también por su situación geográfica.

 El 10 de octubre se iniciaron los trabajos en el teatro Morelos, encaminados a obtener la unificación y la hechura del programa del nuevo gobierno, en medio de una tensión temeraria y explosiva. Así, la mesa directiva quedó integrada en la primera sesión: Gral. Antonio Villarreal, presidente; Grales., José Isabel Robles y Pánfilo Natera, vicepresidentes; Grales. Samuel de los Santos,  Marciano González, Federico Montes y Mateo Almanza, secretarios.

El Gral. Villarreal exhortó a los convencionistas a trabajar con entusiasmo en bien del país;  y a medida que avanzaban las deliberaciones se hacia patente la existencia de tres grupos irreconciliables: el villista, dirigido por el Gral. Felipe Ángeles con la mira de influir en la convención;  el carrancista un tanto dividido y sin dirección precisa;  y un tercero, los independientes que buscaban honradamente la unificación  y que poco a poco fueron ganando simpatías incluso entre algunos villistas.

El día 15 se acordó invitar al Gral. Zapata para que enviara representantes a las deliberaciones, para lo cual  se nombró una comisión.

El día 17 hizo su entrada ruidosa  al teatro el Gral. Francisco Villa acompañado por su Estado Mayor.  Invitado a subir al estrado hizo uso de la palabra.

“Compañeritos, señores generales y oficiales….yo.. Señores, no pido nada para mí, solo salí a la lucha por un deber. Quiero ver claros los destinos de mi patria. En manos de  ustedes está. Sobre la conciencia de ustedes que son personas que saben de leyes y de saber, pesará toda la responsabilidad.”

El 27 de octubre la asamblea se conmovió ante la entrada de veintitrés zapatistas en la convención: Antonio Díaz Soto y Gama, Juan Banderas, Paulino Martínez,  Alfredo Serratos y otros. Tomó la tribuna Paulino Martínez para justificar la lucha contra Venustiano Carranza por tierra, pan y justicia, y al final  instó a todos los presentes a apoyar al Plan de Ayala.

Acto seguido habló Soto y Gama para decir que los auténticos revolucionarios en esta lucha eran Zapata y Villa; y que en última instancia aquí no se era constitucionalista, ni villista, ni zapatista: sino que antes que todo se era mexican. No cabe duda que los zapatistas inyectaron contenido ideológico a la convención en medio de tantas posiciones y expresiones en las que hubo momentos en que algunos convencionistas, incluso echaron mano a sus pistolas.

La guerra de Independencia respecto de España en 1810 fue una epopeya revolucionaria que generó cambios muy profundos en la nación mexicana hace doscientos años.

La guerra de Reforma de mediados del siglo XIX fue en su momento para nuestro país,  el triunfo de las ideas liberales.

La Revolución Mexicana, en noviembre de 1910 fue ante todo una revolución democrático-burguesa  en un país fundamentalmente agrario y con un retroceso político considerable.

Está visto que de alguna manera, muchos hombres valiosos de este estado, han participado en las luchas nacionales más trascendentales para la vida independiente y soberana de nuestra nación.

Actualmente los gobernantes de aquí, pregonan a todo el mundo que este es el estado con los  mayores índices de desarrollo, de progreso y con el más alto nivel de vida del país. Podríamos dar muchas cifras, incluso oficiales para desmentirlos. Pero es de sobra sabido, que todos los gobernadores y el presidente de México dicen siempre y exactamente lo mismo a este respecto.

Nosotros los de aquí, sabemos que las crisis del capitalismo también afectan al pueblo de Aguascalientes, cuyos trabajadores  pobres nunca son entrevistados ni escuchados en los medios de comunicación locales y nacionales, y menos cuando hacen señalamientos o protestan contra la clase gobernante;  porque los que actualmente gobiernan solo atienden a los grandes empresarios nacionales y extranjeros,  y gastan gran parte del dinero de los presupuestos en hacerse propaganda y en confundir.  Y son muy dados a embellecer las plazas públicas,  las fachadas y  las entradas y salidas de las principales ciudades del estado y de las cabeceras municipales, para dar la impresión de bonanza económica, de paz social  y de estabilidad política. Pero basta ver el aspecto de  las colonias de la periferia de  la ciudad capital, de los barrios y las rancherías del estado para darse cuenta de la desigualdad,  del atraso y de la gran injusticia que existen en nuestro estado.

Es un gran honor para los comunistas de Aguascalientes que nuestro estado  haya sido elegido por nuestro Partido para celebrar su Tercera Conferencia Nacional de Organización. Estamos muy agradecidos por esta inmerecida distinción. Nos es muy grata y honrosa la presencia de nuestros fraternales invitados  especiales. Bienvenidos sean todos los delegados y que los trabajos de esta Tercera Conferencia Nacional de Organización, sean un éxito rotundo rumbo al México  que todos queremos y necesitamos construir en un tiempo no muy lejano, a tal grado que esta conferencia sea histórica, y que un día se hable de ella, como se habla ahora de la ya centenaria soberana convención revolucionaria de 1914.

¡Viva el México socialista y comunista del mañana! 
¡Viva nuestro Partido de los Comunistas!

Aguascalientes, Ags. a 30 de mayo del 2014.

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