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Los pobres se cuentan solos.

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Los pobres se cuentan solos.

Por Diego Hernández

Cuando preveía Marx en sus escritos sobre las acciones que realiza el capital, en situación de  crisis, aseguraba que existen varios mecanismos para detener la vertiginosa caída de las ganancias del capitalista. Dado a su naturaleza y composición misma es evidente que la competencia en el mercado capitalista  es dura, por tanto la búsqueda e implementación de herramientas, técnicas, mecanismos y tecnología harán más “útil” y “eficiente” el trabajo en los centros laborales, lo que destinaría mejores ganancias respecto a los demás competidores. Marx también afirmaba que era una lucha a muerte entre los distintos capitalistas, digamos una lucha en la búsqueda de la hegemonía monopólica del mercado.

El ingreso de mayor tecnología ha hecho que se produzca más, a menor tiempo, a su vez se reducen los costos en el valor de la mercancía. Pero la implicación estriba en la relación de Mano de obra/tecnología la cual es desventajosa para el primero, siguiendo la dinámica capitalista, a mayor tecnología menor es la mano de obra requerida.  Lo que equivale al aumento del desempleo y la desocupación.

A su vez, grandes capas de la población se empobrecen por la falta de trabajo. En ese sentido, los trabajadores necesitados de alimento, calzado, ropa, y otros elementos básicos para subsistir regresan con el patrón para renegociar términos y condiciones laborales, a lo que el patrón accede. El trabajador es reintegrado a la fábrica bajo las condiciones que el patrón designe. Estas condiciones se dan con el incremento de las horas trabajadas bajo el mismo sueldo, o la reducción de salarios, el no pago de servicios de salud, entre otros “lujitos”.

A más de dos siglos de desarrollo capitalista, estas prácticas son recurrentes y además “legales” en nuestro país y gran parte del mundo. Con la Reforma Laboral  se alzan lo que en su momento fueron medidas en los centros fabriles de las principales ciudades industriales de Europa y Estados Unidos, hoy designa la política laboral en México. Los economistas amantes del libre mercado, críticos del “estorboso” Estado, y a su vez diseñadores de las medidas económicas de los últimos tiempos, han justificado el ajuste en la política laboral para que los inversionistas nacionales y extranjeros no se vayan del país, incrementen las ganancias y con ello sigan “generando” empleos y aportando para el crecimiento del país.

Es inminente el fracaso social y económico de las políticas públicas en México, pero esto no se centra sólo al modelo económico del país, como muchos economistas o políticos críticos lo han mencionado, el debate se centra en la disyuntiva de que es el capitalismo y sus relaciones económicas de trabajo las que han masificado la pobreza y excluido a millones de personas de una vida digna. Por el contrario han concentrado la riqueza en algunas familias, lo que llevará a detenernos en otro momento para observar esta dinámica. Pero Slim es una prueba de ello (72,000 mdd) según Forbes.

Según el reporte del Centro de Análisis Multidisciplinario  de la UNAM, la política económica mexicana ha desarrollado esfuerzos por precarizar los trabajos ya sea en aumento de las horas trabajadas o  reducción de salarios. Mencionan que del 2012 al 2014 la Población ocupada creció en 626 mil personas, mientras que al hacer dos segmentos de acuerdo a la duración de la jornada laboral, los que trabajan menos de 35 horas a la semana disminuyeron en 800 mil personas y quienes trabajan 35 horas o más, crecieron en 983 mil personas.

Por otra parte, mencionan que quienes perciben entre 0 y 3 salarios mínimos se incrementaron en 818 mil personas y los que tienen ingresos superiores a tres salarios mínimos se redujeron en 773 mil personas, por tanto, los ingresos de la población ocupada se redujeron. Sumado a la pérdida del poder adquisitivo en un 78.66% de 1987 a la fecha, la situación se vuelve cada vez más grave.

A su vez, se realiza una crítica a las mediciones que realiza el INEGI, respecto al desocupación, la cual mencionan, maquillan las cifras (2 millones 746 mil 235 personas), se realiza tal afirmación, dado que se toman la Población Económicamente Activa. Lo que salta la pregunta y ¿Dónde están los que están desempleados pero no buscan trabajo? Esos no son medidos, digamos que han perdido su fe laboral.  

Bajo esta dinámica la UNAM presenta una Tasa de Desempleo que incluye: (Población desocupada + Población disponible) / (PEA + Población disponible).

Con la metodología ya mencionada la Población desempleada para el tercer trimestre de 2014 es de 8 millones 735 mil 356 personas, casi el triple de la población desocupada que el INEGI mide en su tasa de desocupación.

¿Y dónde queda Nayarit?

Siguiendo este método, Nayarit se encuentra entre los Estados que más desempleo tienen con una tasa de 19.3%. Sin duda que este estudio, se acerca más a la realidad. 

La reforma laboral fue una formalización legal de métodos de explotación implementados con anterioridad, ésa es su auténtica causa, porque el discurso de la generación de empleos y mejor pagados fue un engaño para todos.

Es de total urgencia reflexionar sobre las salidas para nuestro pueblo, la clase política y empresarial de este país se han encargado de llevar al caos y la pobreza a este país, es tiempo que les regresemos el favorcito. Unir las luchas, las rabias y las resistencias a lo largo y ancho de nuestro territorio, consolidarlo en un proyecto serio que no busque puestos de elección popular, ni cargos públicos, que no se venda, que no transe con el poderoso, que organice a nuestro pueblo para la definitiva independencia del mismo. La moneda está en el aire. 

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