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DEMOCRÁCIA NEOLIBERAL

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DEMOCRÁCIA NEOLIBERAL

DEMOCRÁCIA NEOLIBERAL

Por: Partido de los Comunistas en la Ciudad de México y zona Metropolitana

La DERECHA no descansa y ahora ha evolucionado pero sin dejar atrás las artimañas de violencia militar y mediática. El 26 de octubre del 2014 se llevó a cabo la segunda vuelta electoral por la presidencia de Brasil, llevando como únicos candidatos a Dilma Rousseff por el PT y a Aécio Neves por el Partido de la Social Democracia de Brasil. Más de 73 millones de votos favorecieron a la candidata del PT para un segundo mandato y solo 61 senadores de oposición en el congreso brasileño la han destituido, haciendo a un lado la democracia y la voluntad del pueblo.

Con muchas limitaciones, la presidenta progresista y su partido impulsaron reformas que mejoraron la calidad de vida de la población, ahora los grandes sectores de poder de Brasil buscan dar marcha atrás a esa tendencia, donde se incluye recortes en materia de salud, educación y vivienda que “garantizan” un acopio de alrededor de 28.000 millones de dólares con el argumento de darle prioridad al pago de la deuda dejando al pueblo sin algunos derechos adquiridos, así como la elevación de la edad jubilatoria, la flexibilización laboral y la reducción de salarios como medidas del plan neoliberal mundial, cosa que no sería un buen augurio para la clase trabajadora brasileña. Estas nuevas medidas neoliberales son utilizadas, a falta de resultados positivos a su causa, por las dictaduras militares, ya que los pueblos han podido neutralizarlas y hasta hacer recular dichos métodos.

Vayamos al asunto en Brasil, en primera, se le juzgó por algo que nunca había sido considerado como delito y que presidentes anteriores habían practicado sin repercusión alguna. Aunque no hay pruebas directas que puedan acusar al actual presidente interino Michel Temer, hay documentos en wikileaks de conversaciones de este con la embajada estadounidense en Brasil que pudieran dar pie a una posible injerencia extranjera.

De los cinco delitos por los que es acusada la ahora expresidenta Rousseff hay dos que son claves:

  • El caso de “pedaleo fiscal” (atraso en el pago a la banca pública).
  • Decretos que alteraban los presupuestos sin la pertinente autorización del Congreso.

Pero los técnicos del Senado llegaron a la conclusión de no existir pruebas en que la exmandataria participara en el caso de las “maniobras fiscales”, lo que significa que no cometió algún crimen de responsabilidad y fue declarada inocente de este cargo.

En el congreso brasileño, que consta de 81 senadores, bastaba con que menos de 54 de ellos votaran por el no a la destitución de Dilma, cosa que no pasó y aunque desde el principio se desecharon 2 de los 5 cargos imputados y ninguno de los restantes tenía el peso para la destitución, pero sabemos que la correlación de fuerzas dentro del congreso es lo que finalmente pesó y tan solo 61 votos en el senado dieron fin al mandato de Dilma, dando paso atrás a los más de 70 millones de votos obtenidos en la elección  presidencial.

Hablando de Michel Temer que era el vicepresidente durante el mandato de Dilma, en cuanto tomó el poder dejó ver su verdadera cara neoliberal (tendencia mundial que no ha traído beneficios para los pueblos de las naciones donde ha sido instaurado), al nombrar un gabinete con pura gente de tez blanca y sin mujeres, caso que no ocurría desde la dictadura militar, también propuso la idea de elevar la edad mínima de jubilación (65 o 70 años), la eliminación de programas de vivienda, evalúan la privatización de aeropuertos de Río y Sao Paulo, propone un aumento de la jornada de trabajo, la disolución del ministerio de cultura, y lo que es verdaderamente preocupante es que más de la mitad de su “gabinete” tiene a cuestas investigaciones abiertas por casos de corrupción, y aún más, algunos han propuesto que Temer debe retirar la urgencia constitucional del llamado paquete de combate a la corrupción.

Como se puede ver, este es solo un ejemplo de la democracia que ofrece el sistema capitalista en su etapa neoliberal nos solo en Latinoamérica, sino en el mundo entero. El derribo a toda costa de gobiernos progresistas y/o de corte socialista, así como evitar que los pueblos tomen el poder, es sin duda el principal objetivo de la oligarquía global, para no perder sus privilegios en un mundo donde el 1% de la población posee el 50% de la riqueza mundial y donde una verdadera equidad puede ser posible, cuando los pueblos tomemos conciencia de clase y nos decidamos, por fin, por un mundo para todos y eso solo puede suceder en un sistema diferente al que nosotros llamamos SOCIALISMO. ■

 

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