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Cronología de la represión a normalistas

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Cronología de la represión a normalistas

Cronología de los acontecimientos sobre la represión de las normalistas de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez” de la comunidad de Cañada Honda.

Por: Juan de Dios Rodríguez Moreno

Conforme a los conductos diseñados para el efecto, las normalistas tramitaron la convocatoria para la inscripción de las nuevas aspirantes, la asignación de presupuesto, etc. desde mediados del mes de enero de 2017. Para lo cual, solicitaron que fuera recibida la comisión elegida al titular del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA); en dicha reunión, fue acordado que se respetarían las 120 matrículas para nuevo ingreso y la emisión de la convocatoria correspondiente.
En la noche del 30 de mayo, en forma unilateral, sin respetar los acuerdos firmados en la minuta señalada más arriba, las autoridades educativas emitieron una convocatoria en la que reducían el número de espacios de 120 a 100; y en la que se abrían espacios para hombres a partir del siguiente ciclo escolar, siendo que durante los más de 80 años que lleva funcionando la Normal, siempre ha sido internado de mujeres.
Debido a estas acciones y actitudes por parte del gobierno, las normalistas realizaron plantones frente al Palacio de Gobierno y a las afueras del IEA, con la finalidad de que fueran atendidas por las autoridades educativas y se reanudara el diálogo; que, según dichos de las autoridades a los medios de comunicación, estaba abierto, aunque en los hechos, este se encontraba cerrado; pues no recibían a las normalistas aún cuando eran citadas en las instalaciones del Instituto; y, aunque ellas se presentaran y esperaran por horas, se realizaban ruedas de prensa en las que se acusaba a las normalistas de no haber asistido. La condicionante por parte del gobierno para el diálogo, entre otras cosas, exigía que las normalistas aceptaran la modalidad mixta y la reducción de la matrícula.
El día 2 de junio se realizó una marcha y un mitin político para recordar la represión sufrida por las normalistas en 2010. Así mismo, como medida de presión, al finalizar dicho acto, las compañeras, reforzadas por compañeros de la normal de San Marcos (Zacatecas), realizaron un bloqueo carretero en la entrada norte de la ciudad. A los pocos minutos, fue despejada la vialidad.
En respuesta, empezaron los actos intimidatorios por parte del gobierno, enviando a policías municipales, estatales, antimotines y unidades caninas, que, abordo de sus vehículos, hostigaban a la Normal de Cañada durante el día y la noche, intentando entrar a la normal el día 3 de junio con órdenes de desalojo. Gracias al apoyo de la comunidad de José María Morelos y Pavón (“Cañada Honda”), que realizó un cerco a la escuela, los elementos represivos policiales no tuvieron éxito en su intención de desalojar a las normalistas. Estos actos intimidatorios, excepto el de intentar entrar a la escuela, se siguieron presentando durante todos los días hasta el día 9 de junio.
Cabe resaltar que, con objeto de presionar a las estudiantes, fueron suspendidos los insumos de alimentos, y varias organizaciones, recolectaron víveres con el apoyo de la población de Aguascalientes. Y el día 6 de junio, las autoridades, cortaron la energía eléctrica de toda la comunidad por varias horas, como medida de intimidación.
El 7 de junio, las normalistas, con el apoyo de diferentes normales rurales del país y distintas organizaciones nacionales y estatales; realizaron una nueva marcha, en la que se exigía, al gobernador del estado, la solución al conflicto, provocado por la cerrazón de las autoridades educativas, culminando en un acto político cultural en la Plaza de Armas de la ciudad, las puertas del Palacio de Gobierno, nunca se abrieron.
Al siguiente día, las y los estudiantes, tomaron un importante cruce de arterias viales en pleno centro de la ciudad, para exigir el diálogo. Minutos después, se plantaron afuera del Palacio de Gobierno, cuando se retiraban, una treintena de antimotines quisieron intimidar al contingente. Para la tarde, los y las normalistas bloquearon el principal acceso a su comunidad. Así mismo, expropiaron vehículos y productos de grandes trasnacionales, como medida de presión. Durante la noche, decenas de patrullas rondaron la comunidad; los pobladores, dignos defensores de su normal, formaron barricadas en rededor de la misma y se atrincheraron.
El 9 de junio, los estudiantes de Durango y Michoacán, estos últimos, de la Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tiripetío, al estar circulando por la carretera 45, fueron interceptados por las fuerzas policiales. A quienes los normalistas informaron que iban de regreso a su lugar de origen; pero, haciendo caso omiso a sus palabras, comenzaron a romper las ventanas del camión, obligándolo a que desviara su rumbo hacia la avenida Constitución durante la persecución; así lograron desviarlos a la calle Artículo 18, en donde ya los esperaban más elementos policiacos municipales y estatales.
Previamente los policías alertaron a la población, de que los normalistas iban a robar y vandalizar sus casas y comercios. Una vez que cerraron el paso de los camiones, acorralándolos, procedieron los agentes a romper los cristales de dos autobuses; los normalistas descendieron, y mientras lo hacían, los elementos los golpearon; por lo que los estudiantes trataron de esconderse en algunos domicilios (en algunos casos, los propietarios, creyendo en la falsa alarma policial, golpearon a varios normalistas); logrando arrestar a 26 compañeros, mismos que fueron llevados a la Policía Ministerial, después al C4 municipal; después de no ingresarlos y desaparecerlos por algunas horas, golpeados, los dejaron ir, soltándolos en distintos puntos de la ciudad de Aguascalientes. Esa misma noche, fueron encontrados todos los normalistas y se trasladaron a la Escuela Rural “Justo Sierra Méndez”.
El reporte policiaco a la prensa fue que arrestaron a esas personas por riña con la población de la ciudad, y como se “dieron cuenta” que no eran normalistas, los dejaron libres.
De esta agresión resultaron aproximadamente de 35 a 40 lesionados; dos graves, uno por la mordida de los perros que llevaban los cuerpos policiacos, y otro por desprendimiento de retina, producto de las pedradas que lanzaron los policías para romper las ventanas de los camiones, que fue intervenido quirúrgicamente a las dos horas del día siguiente, en un hospital privado; fue dado de alta esa misma madrugada, al resultar un éxito la cirugía a la que fue sometido.
Por presiones de distintas partes del país, y por las quejas levantadas ante las comisiones de derechos humanos, el 10 de junio, las autoridades educativas dieron marcha atrás a su terquedad, y aceptaron lo que las estudiantes pedían desde el principio del conflicto, que la escuela seguirá siendo de mujeres; y que respetaría la matrícula para nuevo ingreso de 120.
¡Cañada vive!

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