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¿Ser de izquierda?

¿Ser de izquierda?
 
Gilberto López y Rivas
 

Recientemente se efectuó el segundo Seminario Nacional de Formación Política del Partido de los Comunistas, singular organización que apoya con congruencia política y especial compromiso ético al Congreso Nacional Indígena–Concejo Indígena de Gobierno y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Entre otros temas, en la reunión se planteó la interrogante de lo que significa actualmente el término de izquierda, particularmente en el contexto de la acumulación militarizada y el terrorismo global de Estado, hegemonizado por Estados Unidos, y una realidad nacional marcada por la continuidad de la violencia estructural y el desencanto creciente por transformaciones aparentes.

Valorando la vigencia de Marx, se propuso mantener la radicalidad con la que estudió, criticó y combatió al capitalismo, en las condiciones específicas de tiempo y lugar, identificando la raíz de los problemas que derivan de la explotación de clase y los sistemas de dominación, en sus particularidades de género y condición étnico- racial-nacional, esto es, colorear la matriz clasista en su complejidad y diversidad. En particular, se planteó incorporar la etnicidad en el análisis de las contradicciones interclasistas en países como el nuestro, en el contexto del colonialismo interno formulado hace décadas por Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen.

En la construcción de nuevas alternativas, se revalidó evitar que los pueblos originarios sean subsumidos en categorías que todavía hoy día los observan en el pasado de la gens, el comunismo primitivo, el buen salvaje de la modernidad o la revolución, convocados como objetos pasivos del Estado o aliados subalternos y testigos etnográficos del verdadero acontecer de la historia, asumiendo la condena del eurocentrismo que subyace en el concepto de pueblos sin historia, aquellos que no se ajustan a la lucha de clases moderna y civilizada. Desde esta perspectiva crítica, se identifica el llamado obrerismo, posición economicista que tanto daño ha hecho a los procesos revolucionarios en el mundo y que ha sido una concepción difícil de abandonar por partidos y organizaciones políticas que se reclaman no sólo de izquierda, sino incluso comunistas. Ya en 1986, Leopoldo Mármora criticó este fenómeno que en el ámbito de la política se expresó en atribuir al proletariado misiones históricas que sobrepasan sus posibilidades reales. “Ni las ‘masas obreras’ ni el ‘partido del proletariado’ están en condiciones de ser –como tales– portadores de los intereses globales de la sociedad. El proletariado tiene y conservará siempre intereses de clase particulares y propios”. En consecuencia, Mármora sostenía que una lucha contra-hegemónica es una tarea nacional popular que desborda a la clase obrera y no puede ser depositada en un destino histórico exclusivo de una clase (El concepto socialista de nación. México: Cuadernos de Pasado y Presente, número 72). Esta lucha, necesariamente, tendrá que ser el resultado de un movimiento democrático y socialmente heterogéneo de masas, en el que los pueblos originarios tienen un papel estratégico. Adolfo Sánchez Vázquez señalaba hace casi 20 años, que no podía sostenerse que la clase obrera fuera “el sujeto central y exclusivo de la historia, cuando la realidad muestra y exige un sujeto plural, cuya composición no puede –ni debe– ser inalterable o establecerse a priori”. ( Discurso en la Universidad de La Habana, Causa, 2004).

En el seminario se caracterizó a la izquierda como una organización o partido que objetiva y subjetivamente coadyuva o construye poder popular, sin transformarse en estamento burocrático o vanguardia autodesignada. Ser de izquierda es crear comunidad a partir del sujeto autodesarrollado que propone la marxista ucrania Raya Dunayesvkaya, quien consideraba que la teoría sólo puede desarrollarse plenamente cuando se asienta en lo que las propias masas hacen o piensan, y destacaba que para Marx lo fundamental consistía en que el ser humano no era meramente objeto, sino sujeto; que no sólo estaba determinado por la historia, sino que también la creaba. Esta revolucionaria coincide con Lenin en concebir a las masas, al proletariado, al campesinado, e incluso a la nacionalidad o pueblo oprimido, como sujetos autodesarrollados. Recuérdese que Lenin sustentó la necesidad de un nuevo impulso teórico porque habían nacido nuevos sujetos a partir del derecho a la autodeterminación de pueblos y naciones.

Se reconoció la urgencia de mantener viva la idea de una trasformación sistémica de la sociedad, en contraposición a proyectos desarrollistas, luchas contra la corrupción, políticas clientelares y corporativas de redistribución del gasto público en sectores vulnerables, que se constituyen en la base electoral del partido en el gobierno, y cambios periféricos en los aparatos de Estado, que no tocan ni con el pétalo de una recomendación de derechos humanos, su continuismo capitalista y su esencia represiva.

LA REVOLUCION CUBANA ANTE LA ENCRUCIJADA ACTUAL

LA REVOLUCION CUBANA ANTE LA ENCRUCIJADA ACTUAL.

MONTERREY, N. L. A 28 DE JULIO DEL 2019

A invitación del Comité Estatal de Solidaridad con Cuba en N.L. el domingo 28 de julio pasado, participamos varios militantes del Partido de los Comunistas y de la JCM en una Mesa Redonda con el tema La Revolución Cubana ante la encrucijada actual.

Hubo 4 intervenciones, dos del comité de Solidaridad con Cuba, otra del Partido y una más de una compañera cubana. Posteriormente se inició un dialogo, sobre lo expuesto.

Nosotros hablamos de la importancia del 26 de Julio para los comunistas, de la caracterización del imperialismo como un enemigo que desprecia a nuestros pueblos, que solo tiene intereses económicos y políticos, que jamás se interesa por el verdadero desarrollo de los pueblos, y que pretende que los demás países sean sumisos a sus políticas, con el cual no se debe dialogar si no acepta el respeto y el trato entre iguales.

Hablamos de que, a lo largo de 6 décadas, la Revolución Cubana además de los avances sociales de los que ahí hablamos, también ha dado su apoyo a los revolucionarios del resto del mundo, y su apoyo con médicos, maestros y técnicos a pueblos hermanos. Que es ejemplo de solidaridad y de dignidad.

Hablamos del mensaje del presidente cubano, Díaz Canel, dos días antes, donde expresó su idea de que el homenaje por el 26 de Julio no quedara encerrado en un acto o en unos versos, sino de que fuera una batalla cotidiana para vencer los planes que tienen los enemigos para derrotar la Revolución Cubana.

Enlazamos eso con lo que nos comentó en su carta del Sub Comandante Galeano a nombre del EZLN el año pasado, con motivo de en nuestro XV aniversario, cuando nos dijo que afirmar que Siempre es 26 se refiere a que la lucha no tiene una fecha inmóvil, sino que es todos los días, a todas horas, en todos los lugares.

Comentamos de paso, que nosotros, este 26 de julio celebramos nuestro 16 aniversario y que nuestro Partido surgió en ese día en homenaje a la gesta heroica del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Por último, recordamos que este 28 de julio se celebraba el 65 aniversario del nacimiento del comandante Hugo Chávez.

¡LA HUMANIDAD CONTRA LA BARBARIE!

¡LA HUMANIDAD CONTRA LA BARBARIE!

El Partido de los Comunistas, la Juventud Comunista de México y la Central Unitaria de Trabajadores de México se dieron cita la tarde de este 26 de Julio para festejar el 66 aniversario del asalto al cuartel Moncada e inicio de la Revolución Cubana, manifestar su solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela y festejar el XVI aniversario de la fundación del Partido de los Comunistas, en la plaza principal de Tepic, capital del estado de Nayarit en el Pacífico mexicano.

Los dirigentes de la organización juvenil, Héctor González destacó el ejemplo que en sus 60 de construcción ha aportado la Revolución Cubana a la humanidad. Por su parte Liberato Muñoz, citando al Presidente Díaz-Canel festejó el fortalecimiento de la Revolución Socialista de Cuba al estar garantizada en su Partido, en su Dirección y sobre todo en su heroico pueblo.

Benjamín Sandoval, Secretario General del Partido en esa entidad, explicó como la voluntad del pueblo fue burlada desde la revolución del 33, frustradas sus ilusiones de construir una Cuba, la intriga, sabotaje y golpes de Estado de la embajada Yanki utilizando al ejército cubano, hasta que llegaron los "barbudos" y demostraron que otro mundo era posible. 60 años dando el ejemplo y señalando el camino. La Revolución Bolivariana apoyando a la Cubana y que hoy luchan apoyadas por lo mejor de los pueblos latinoamericanos contra el imperio gringo.

Señaló el Secretario General la necesidad de construir un gran frente de la humanidad contra la barbarie en que ha degenerado el capitalismo, que hoy pone en peligro la vida humana en el planeta tierra. Finalizó recordando que a 4 años 2 meses que el gobierno de Peña Nieto desapareciera a los 43 normalistas de Ayotzinapa y 8 meses de la llegada del gobierno de Lopez Obrador sin castigar a los responsables, nos siguen faltando 43.

El compañero Juan Carlos Carvajal, miembro del Comité Central, celebró que estuviéramos festejando el XVI aniversario de la fundación del Partido de los Comunistas.

EL VERDADERO CARÁCTER DEL ESTADO MEXICANO

EL VERDADERO CARÁCTER DEL ESTADO MEXICANO

(Participación del compañero Salvador Castañeda O´Connor en el Segundo Seminario de Formación Política del Partido de los Comunistas celebrado en Morelia, Michoacán los días 17 y 18 de julio del 2019)

 

En 1957, un año antes de las elecciones generales del 58, que elevaron a la presidencia de la República al licenciado Adolfo López Mateos, el maestro Vicente Lombardo Toledano elaboró la plataforma electoral del Partido Popular, que fue conocida por el pueblo como “LAS TESIS SOBRE MÉXICO”. Ese fue el programa mínimo para la izquierda más avanzado y completo de su época y, de las que le siguieron.  Fue un documento muy exitoso, pues más del 80% de sus propuestas fueron aceptadas e instrumentadas por el gobierno.

En su introducción se contiene  una afirmación que sorprendió a no pocos mexicanos,  pero verdadera y apegada a la realidad: el Estado Mexicano había dejado de ser el aparato político del movimiento que hizo la revolución, integrado por campesinos, obreros y pequeños burgueses; y  ya no estaba  dirigido por los caudillos de aquel movimiento revolucionario, sino por elementos de la burguesía emergente que, sin embargo, estaban interesados en asegurar el desarrollo independiente de la Nación Mexicana; defender la integridad del territorio y la soberanía de nuestro pueblo, con los cuales la clase obrera y los campesinos podían formar un frente patriótico y democrático, para oponerlo a los afanes del imperialismo, de someter a nuestro país.

Reproduzco, como dicen los abogados, una parte conducente del histórico documento:

“La diferencia entre el PNR, el PRM y el PRI, es la que hay entre los sectores sociales que han dirigido esos tres partidos: los primeros fueron instrumentos de la pequeña burguesía revolucionaria que encabezó la lucha política y armada contra el régimen de Porfirio Díaz; el último, el PRI, es el instrumento de la burguesía formada por elementos que pertenecieron al sector revolucionario del pasado, y, que por sus actuales intereses de clase, no están, ni pueden estar, al servicio único de las grandes masas del pueblo. Los tres partidos del gobierno reflejan históricamente, el cambio que han sufrido en los últimos treinta años, las fuerzas sociales en México. La Reforma Agraria, al destruir el viejo régimen de los latifundios y elevar el nivel de vida general de la población rural, amplió el mercado interior, e hizo posible la iniciación del periodo industrial de nuestro país, desarrollando y acentuando el carácter de las clases sociales. Y como dentro del régimen de la propiedad privada del sistema capitalista, más que en los sistemas sociales anteriores al capitalismo, y, en la medida que éste progresa, los partidos políticos son proyecciones e instrumentos naturales de las clases sociales en pugna. Un partido no puede ser, al mismo tiempo, órgano de expresión de clases sociales distintas. Paulatinamente se convierte en un partido de la burguesía o en un partido de la clase trabajadora”.                                                                             

En efecto: a partir del gobierno de Miguel Alemán, la burguesía, como clase social, asaltó el poder, sustituyendo a los caudillos de la revolución mexicana, para implantar en nuestro país el sistema capitalista. A partir de ese hecho, el Estado mexicano dejó de ser la expresión más elevada del movimiento popular que hizo la revolución, para pasar a ser un Estado burgués; es decir, la clase burguesa misma, pero organizada como clase dominante.

(Aquí se produjo la primera transformación negativa en el desarrollo político del país, a partir de la revolución de 1910, según mis cuentas, que no sé si coinciden con las del Subcomandante Galeano y con las de mi querido compañero Fernando Acosta, quien afirma que la primera transformación data de la conquista española. Conviene no confundir transformación, en los términos que hoy está planteada, con revolución. Ésta última es un cambio profundo en el sistema social; un cambio de un modo de producción por otro más avanzado; y el ascenso al poder de una nueva clase social)

Apareció luego, el gobierno del presidente López Mateos, quien dio un nuevo y vigoroso impulso a la Reforma Agraria; nacionalizó la energía eléctrica y otros sectores importantes de nuestra economía; amplió el campo democrático, creando los diputados de partido; apoyó decididamente a la Revolución Cubana y, practicó una política internacional digna e independiente.

Después vinieron los gobiernos decadentes y mentirosos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, quienes mantuvieron el ritmo del desarrollo económico del país, pero con un incremento progresivo de la deuda externa; convirtieron en parte, a las   empresas del Estado, en servidoras de los monopolios; hicieron concesiones políticas al imperialismo, y, reprimieron al pueblo, con la fuerza pública, asesinatos y fraudes electorales. Esta fue, en mi criterio, la segunda transformación.

Después arribaron al poder los neoliberales con la tercera trasformación, y al tiempo que declaraban que correspondía al Estado la rectoría del desarrollo económico, regalaron, rifaron o vendieron las empresas públicas que le daban un sustento material a tal rectoría. Aquí conviene aclarar que al imperialismo no le importaba hacerse de esas empresas como negocios propios, sino despojar a la Nación de aquellos instrumentos formidables, que le aseguraban un desarrollo económico independiente. Estas empresas públicas eran además, la base económica del poder de la burguesía gobernante, quien abdicó de ese poder, para entregar la soberanía de la Nación a los monopolios globales, quienes pudieron penetrar libremente al país, sin autoridades ni reglas que lo impidieran, o que regularan, al menos, sus actividades imperialistas. El Estado –Nación se desdibujó, para convertirse en una sombra fantasmagórica de lo que fue, y pasar a ser un eslabón del Estado Invisible, que es el aparato mundial de la oligarquía, financiera, especuladora y trasnacional.

En la actualidad ese Estado nacional ya no existe como tal; dejó de ser considerado como la Nación jurídicamente organizada. Después, ni siquiera ha funcionado como el aparato político-jurídico de la burguesía nacional, sino como un eslabón más de la cadena universal de instituciones políticas y financieras, al servicio de la gran oligarquía que tiene su asiento principal en los Estados Unidos y que se ha apoderado del mundo

Hace dos años en pleno apogeo del gobierno de Peña Nieto, en mi libro “ESTADO INVISIBLE”, expresé: 

“La clase social dominante a nivel mundial es la Oligarquía Financiera Especulativa Trasnacional, que se organiza como Estado. No es del todo para nosotros un Estado Invisible; se le puede ver y tiene el rostro del gobierno de los Estados Unidos, que ejerce su dominio sobre los demás Estados capitalistas de la región, a quienes asigna diferentes funciones.

Quienes nos gobiernan no tienen opinión sobre las políticas públicas que se aplican en el país. Ni siquiera pueden compararse con los virreyes que representaban aquí a la monarquía española, que retenían en la Nueva España la mayor parte del oro y la plata, mientras que los gobiernos actuales solo retienen en México menos del 2% del valor de los metales que extraen de nuestro territorio. Son incapaces de enmendarle una coma a las leyes, presupuestos y demás instrucciones que les envía la metrópoli; cuando los virreyes se desentendían de algunas cédulas reales mediante la fórmula: “Se acatan pero no se cumplen”.

Son apenas, los caporales del imperio.

Las relaciones históricas de nuestro país con los Estados Unidos más que difíciles han sido humillantes y dolorosas. Hemos sufrido el despojo de más de 2 millones 500 mil kilómetros cuadrados de nuestro territorio y las aguas del Rio Colorado, que aún el perverso tratado de Guadalupe Hidalgo, que formalizó el despojo territorial, consideró de la propiedad de nuestro país. Hoy mismo, empresas  norteamericanas y extranjeras se están apoderando de nuestros litorales y de nuestras playas, además de grandes porciones territoriales por conducto de las concesiones mineras.

A causa de una deuda externa materialmente impagable y moralmente incobrable, nos impusieron el Tratado de Libre Comercio que arruinó la agricultura y la industria nacional, despojando además a nuestra Nación de su soberanía y del derecho a la auto determinación

En tanto que el ejecutivo hace la guerra a las bandas de narcotraficantes que no trabajan de acuerdo con el gobierno norteamericano, a costa de la vida de cientos de miles de personas inocentes que simplemente son considerados como “daños colaterales”, las fuerzas armadas a su mando, se ocupan además de reprimir la protesta popular; matar estudiantes y maestros.

 El gobierno destruye los valores materiales y culturales que aún conserva la Nación. Ha suspendido, por ejemplo, las actividades de PEMEX, cuando los nuevos concesionarios del petróleo no inician las propias, paralizando la vida económica de Tabasco y otras entidades del sureste mexicano.

De lo más indignante es que el gobierno mexicano se haya convertido en guardián de la frontera de los Estados Unidos; en un simple apéndice de la Border Patrol, y que en esa función, asesine y entierre en fosas comunes y clandestinas a decenas de centroamericanos y de compatriotas que pretenden emigrar a los Estados Unidos en busca del trabajo, que no encuentran en sus países de origen.

Las consecuencias de la dictadura neoliberal están a la vista:

-       El pago de la deuda externa desvía enormes recursos que deberían emplearse en medidas contra el hambre. Además, nos convierte de manera absurda en exportadores de divisas e importadores de alimentos.

-       Se suscribe el Tratado de Libre Comercio y se inaugura la ruina económica del país.

-       El crecimiento promedio del PIB, oscila entre el 1% y 2%. “El crecimiento económico, bajo el neoliberalismo, dice el economista Arturo Guillén, se ha asemejado, al “vuelo de la gallina”: corto y a ras de tierra”.

-       -El campo está en la ruina, se ha perdido la soberanía alimentaria. Puesto que tenemos que importar más del 50% de granos y otros productos de primera necesidad.

-       El hombre que es la principal fuerza productiva está siendo expulsado de los procesos productivos y arrojado a la llamada economía informal, al desempleo y a la marginación.

-       El balance de 2014, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social, advierte que lo único que crece en México, es la pobreza y el hambre. 20 millones de mexicanos, según confesión del gobierno, no tienen que comer el día de hoy. Los salarios han perdido en poco tiempo el 70% de su poder adquisitivo.

La desigualdad social es enorme, al grado que un obrero, con salario mínimo, necesita trabajar 100 años para ganar lo que el señor Carlos Slim gana en un día.

Desde hace 25 años el ingreso de los mexicanos es muy bajo. Las percepciones laborales han perdido poder adquisitivo en relación con el valor de la canasta alimentaria. Tan sólo desde 2007 el precio de los alimentos se ha elevado más que la inflación promedio, y desde 2000 el salario mínimo ha estado prácticamente sin cambio.

De todo ello, se puede decir en pocas palabras, que en México sólo se incrementan el hambre y la criminalidad oficial.

Los crímenes de Estado, desde Acteal hasta Ayotzinapa, pasando por Aguas Blancas, la guerra de Calderón, Atenco, Pasta de Conchos y Tlatlaya, aumentan pavorosamente, al grado que, cualitativamente, se han convertido en un genocidio monstruoso, del que ningún mexicano pobre, pueda quedar a salvo.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos afirmó recientemente que, en este país hay 25mil personas desaparecidas.

Y, por si fuera poco, desde 1993, se han otorgado 43,675 concesiones a empresas mineras extranjeras, que incluyen 95’765,800 hectáreas, lo que representa la mitad de nuestro territorio, superficie sobre la cual, no puede legalmente desarrollarse alguna actividad productiva, agrícola, ganadera o forestal, a menos que la emprenda el mismo concesionario. El promedio de una parcela agrícola es de 5 hectáreas, mientras que las concesiones mineras llegan a poseer hasta 5 mil hectáreas. Además del riesgo de perder esa superficie para siempre, cancelamos de plano, el crecimiento de la economía rural. De paso debo decir que la cantidad de oro que sustrajeron las actuales empresas en 10 años fue de 420 toneladas, contra las 190 toneladas que se extrajeron durante los 300 años de la colonia.”

Las antiguas palancas del desarrollo independiente como lo fueron La Reforma Agraria y las nacionalizaciones, que hicieron de nuestro país una potencia económica, fueron suprimidas. En su lugar quedaron las inversiones extranjeras directas y las maquiladoras. El desarrollo económico se frenó dramáticamente y el nuestro pasó del “Milagro Mexicano”, a ser un país con graves carencias, inseguro y hambriento.

La realidad desmintió las promesas de prosperidad que ofrecieron los neoliberales. El bienestar de que disfrutarían todos los mexicanos haría desaparecer la lucha de cases. El bienestar general nunca llegó, pero el dogma que niega la lucha de clases sigue vigente, al grado de que tal negación resulta ser la característica principal del neoliberalismo, que con ello justifica, la persecución y el aniquilamiento de los instrumentos de defensa  social y política de la clase trabajadora, como son sus partidos y sus sindicatos.

SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS

Los neoliberales mexicanos tienen en común con el fascismo que imprimen una perversa persecución que puede llegar hasta el aniquilamiento, de aquellas organizaciones que son instrumentos autónomos de defensa y de combate de los trabajadores.

Pero difieren en otros aspectos importantes: El fascismo de Hitler estaba alimentado por un chauvinismo de gran potencia. Alemania estaba destinada a dominar al mundo. El discurso fascista saturado de frases grandilocuentes sobre la supremacía de Alemania, mientras que los neoliberales mexicanos aceptan humildemente la subordinación de la Nación Mexicana a los intereses del imperialismo y de los monopolios globales.

Otra diferencia importante es que el corporativismo italiano, por ejemplo, somete a los sindicatos obreros a la dirección política de un Estado totalitario, pero compensa en parte a los trabajadores, al otorgarles buenos salarios y prestaciones, mientras que el corporativismo mexicano, además del sometimiento político, condena a los trabajadores a vivir con salarios de hambre.

 

LA SOMBRA DEL LLAMADO ESTADO MEXICANO.

La lucha histórica de las fuerzas del progreso, en contra del Estado burgués, fue rebasada por la oligarquía trasnacional que prácticamente lo desapareció, para establecer en su lugar, el dominio de los monopolios globales. No es que nos hayamos quedado sin Estado, pero el que tenemos no es nuestro.

Si el propósito irrenunciable de la oligarquía financiera nacional de los Estados Unidos, era    apoderarse y sujetar todas las riendas de su Estado Nacional,  el imperativo categórico  de la burguesía financiera trasnacional, es el de crear un Estado trasnacional, que le garantice la rotación global del capital en condiciones de una acentuada estratificación interna de la burguesía, de una depauperación acelerada del proletariado y del campesinado, y la marginación de una franja creciente de la población. La maquinaria del poder político trasnacional lo constituyen los propios Estados nacionales, tanto los Estados imperialistas que asumen atributos trasnacionales, como los Estados dependientes, a los que los primeros intentan convertir en simples correas de trasmisión de la voluntad de la oligarquía financiera internacional, dentro de sus respectivas naciones. La transnacionalización de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales de los Estados imperialistas, constituye una auténtica cruzada en contra de los principios de soberanía, autodeterminación e independencia de los Estados nacionales, a los que impone un número creciente de normas jurídicas trasnacionales, y los mecanismos coercitivos correspondientes que garantizan su cumplimiento.

Para tener una mejor idea del verdadero carácter del llamado Estado Mexicano y del lugar que ocupa en el concierto de los Estados del mundo, me remito a la extraordinaria conferencia que nos regaló Sergio Rodríguez Lascano durante la presentación del libro “Pensamiento Crítico  frente a la Hidra Capitalista” en el Auditorio Carlos Marx de la Universidad Autónoma de Nayarit, quien al referirse a la deuda pública de todos los países, que es en su conjunto  tres veces superior al  PIB mundial, nos dijo que lo peor del caso, es que nadie sabe a quién le debemos tan fabulosa cantidad de dinero, que ni siquiera se puede pronunciar, mucho menos pagar. Que, por encima del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de los principales bancos privados del mundo, opera una banca invisible que se conoce con el nombre convencional de SHADOW BANK.

Esto me hizo pensar que si hay un banco en las sombras, un banco invisible que está en la cúspide del sistema financiero mundial, puede haber también un Estado invisible. Es de imaginarse, que los inversionistas de ese banco son multimillonarios que están por encima de los hombres más ricos del mundo, cuyos nombres, puede o no, dar a conocer la revista FORBES. Estos multimillonarios que pueden ser una docena,  cientos,  o miles, son  los que están organizados como clase dominante mundial. Ellos, son los que integran el Estado Invisible que mantiene atrapados en su poderosa red a casi todos los Estados del mundo, empezando por el Estado norteamericano y terminando con los del  tercer mundo, incluyendo al llamado Estado mexicano; a quienes asigna diversas funciones que garantizan el sometimiento de  todos los pueblos del mundo y la obtención de enormes ganancias, dentro de un sistema que, por su voracidad, pone en riesgo la existencia misma del  planeta y la sobrevivencia del género humano.

 

TRANSFORMACIÓN QUE DEJA LAS COSAS COMO ESTÁN.

Hace un año que treinta millones de mexicanos hartos de tanto crimen, corrupción y hambre, se pronunciaron en la urnas por un cambio profundo en la vida del país, y votaron por un candidato que ofreció acabar con la mafia en el poder, como él llamó a los neoliberales, y darle un nuevo rumbo a la política, para conducirla en favor de la soberanía nacional, de la seguridad e integridad física de la población, del desarrollo económico y del abatimiento de la pobreza y la marginación social. Hace más de seis meses que tenemos un presidente, que, reitera constantemente su compromiso de acabar con la corrupción, de impulsar los cambios necesarios en las políticas públicas para aliviar las difíciles condiciones en que vive nuestro pueblo, a quien le reitera constantemente su decisión de no agredirlo ni golpearlo. De no reprimirlo. Es más, ha anunciado recién, su decisión de impulsar la producción de alimentos y otras mercancías hasta lograr que seamos autosuficientes, y no depender para nada del extranjero, cosa que le aplaudimos, pero, el hecho concreto, es que su famosa cuarta transformación, nada ha transformado, porque no cuenta con los instrumentos adecuados: No cuenta con un Estado soberano.

No es que sean falsas o demagógicas las expresiones cotidianas del presidente en favor de los pobres y de todo el pueblo, que le permiten conservar una enorme popularidad, sino que estas sanas intenciones no pueden cumplirse en los marcos estrechos del sistema capitalista, y, menos en su forma neoliberal, cuyas tesis fundamentales siguen presidiendo la vida pública de nuestro país. La reciente promulgación de la Ley Federal del Trabajo, acredita que sigue prevaleciendo la idea fundamental del neoliberalismo, en el sentido  de que ya no existen las clases sociales, y, mucho menos, existe el fenómeno de la lucha de clases. El reciente sometimiento del gobierno mexicano a los caprichos de Trump, el prepotente y desquiciado presidente de los Estados Unidos, de endurecer su política migratoria en contra de los centroamericanos que cruzan nuestro país, pretendiendo llegar a nuestra frontera norte, que lo obligó a desplazar a la Guardia Nacional hacia la frontera sur, acredita también que el nuestro es un Estado subordinado al imperio del norte. Según prestigiado economista de la UNAM el gobierno fue asustado con “el petate del muerto” pues existen medidas, como la devaluación del peso, que contrarrestan los aranceles. La secretaria de Economía dijo ante legisladores dos cosas importantes sin que las entendieran:1) Hay recursos ante tribunales internacionales para combatir con éxito probado los aranceles unilaterales. 2) el 90% de nuestras exportaciones son productos manufacturados, es decir salidos de las maquiladoras, por lo que los aranceles es un asunto entre las matrices de Estados Unidos y sus sucursales en México.

 Al informar en Chihuahua sobre la intención del gobierno de Estados Unidos de cobrar aranceles a productos mexicanos que entran a aquel país, el presidente señaló que: “Este asunto deja como enseñanza, que debemos ser autosuficientes, porque si no nos venden alimentos o se encarecen los que compramos afuera, vamos a padecer en México. En cambio: si somos autosuficientes en maíz, en frijol, en arroz, en carne, en leche, en gasolina; si producimos en México lo que consumimos, nos van a hacer lo que el viento a Juárez.  Por eso tenemos que fortalecer nuestro mercado interno y apoyar las actividades productivas en México”


Al respecto, expresé mi opinión en las redes sociales diciendo que:

“Comparto estos pronunciamientos del presidente de México, y, estoy plenamente de acuerdo en los objetivos que plantea. Sin embargo, estas metas no podrán alcanzarse en los estrechos márgenes de la “Cuarta transformación”. Hace falta establecer una verdadera alianza con los pueblos originarios, con los campesinos y con la clase obrera, únicos sectores de la población interesados en lograr la cabal independencia del país, la democracia y el progreso social; y desprenderse de  ricos, riquillos y agentes del imperialismo, que fingen estar al lado del gobierno (…) Es imposible enfrentar con éxito las amenazas del imperialismo,  sin la participación decidida de los elementos nacionalistas y progresistas de la sociedad. Para ello es necesario que cesen de inmediato las agresiones físicas, ideológicas y legales, que el actual gobierno ha implementado en contra de ellos; se respeten sus derechos, y se atiendan sus demandas históricas”.

Resulta altamente ilustrativa por inútil, la decisión del presidente de renunciar a buena parte de su sueldo, que le ahorra a la Nación unos cien mil pesos mensuales cuando cada mes paga por abonos al capital e intereses de la deuda externa 68 mil millones de pesos.

Si el presidente quiere que sus compromisos sean viables, debe empezar por reconstruir el Estado Nacional, y devolver a la Nación Mexicana, su derecho a auto determinarse. Para ello, es necesario derogar las reformas que los neoliberales le hicieron indebidamente a la Constitución, principalmente, en materia energética, reformas que fueron verdaderos golpes de Estado, puesto que el llamado Constituyente permanente carece de facultades para suprimir sus principios fundamentales y cambiar una Constitución por otra.

La protesta que hacen los funcionarios al asumir su cargo de “guardar y hacer guardar” la Constitución, que debiera ser, “cumplir y hacer cumplir” debe estar referida al cumplimiento de la Constitución de Querétaro y no a los parches contrarios a sus principios.

El artículo 27 constitucional establece que los bienes de la Nación son inalienables. Lo que quiere decir que de esos bienes la Nación no pude separada, privada o despojada, por que le son inherentes y no pueden pertenecer a nadie mas. El territorio nacional no es sólo un espacio jurisdiccional, es propiedad de la Nación.

De allí que la privatización del petróleo y la industria petrolera es simplemente un atraco y un acto de traición a la patria.

El territorio es una parte indispensable de cualquier Estado. SIN TERRITORIO NO HAY ESTADO. Con base en este criterio, es necesario garantizar la integridad del territorio nacional, antes de que las empresas mineras se apoderen de su totalidad, del cual ya tienen en sus manos la mitad, mediante concesiones indebidas. Es conveniente volver a nacionalizar las minas y la industria siderúrgica. Es urgente, además, devolver a las parcelas ejidales su carácter de inalienables, imprescriptibles e inembargables; revisar y revertir las expropiaciones ejidales en las costas del país que se hayan efectuado en contravención de normas agrarias vigentes en su momento.

Si se quiere de verdad que el Estado sea el rector del desarrollo independiente del país, debe cancelarse la autonomía del banco central, nacionalizar nuevamente toda operación de banca y crédito e imponer el control de cambios.

Debe, así mismo, el presidente, respetar la soberanía y funciones del Congreso de la Unión, de los estados miembros del pacto federal, devolverles su soberanía fiscal y restablecer la institución del Municipio Libre, para que los ayuntamientos dispongan de los recursos suficientes para atender las necesidades de los vecinos.

Debiera, con base en las facultades de que dispone, proponer una consulta constitucional al pueblo   sobre la conveniencia de rechazar el TLC, o como se le llame ahora, y decretar una moratoria por tiempo indefinido sobre el pago de la deuda externa, dando a conocer previamente los términos esenciales del tratado y los montos exactos de la deuda y su pago.

Estas medidas no son en manera alguna, socialistas. Corresponderían a un programa mínimo tendiente a lograr la liberación nacional y, elevar las condiciones de vida materiales y culturales de nuestro pueblo, en el que estarían interesados todos los mexicanos de buena fe, y el propio presidente, que es por su pensamiento, un sobreviviente de la pequeña burguesía progresista.

 Entiendo que los daños causados a nuestro país por la acción reaccionaria y contraria a los intereses de la Nación, los trabajadores y el pueblo, de los gobernantes neoliberales son, en gran medida, irreversibles, que es casi imposible, reinstalar el capitalismo de Estado y la Reforma Agraria, como imposible es devolver con vida a los normalistas de Ayotzinapa.  Pero,  pueden intentarse algunas medidas, como la recuperación de todos nuestros recursos energéticos;  la nacionalización completa de la tierra, que es la fuente de la toda la riqueza y que según Carlos Marx, es posible y conveniente, establecerla, aún dentro del sistema capitalista; y, someter a los monopolios y demás empresas capitalistas a un plan nacional  en  que se garantice el desarrollo independiente del país, y el progreso social, como lo han hecho los cubanos y los chinos, que imponen a la inversión extranjera, reglas claras sobre las ganancias que pueden obtener, y el tiempo en que deben entregar sus instalaciones y su tecnología a la Nación.

En cierto sentido, nuestro presidente, debiera jugar el rol que en su tiempo desempeñó con éxito el presidente español Adolfo Suarez, que cubrió el periodo de tránsito entre la dictadura fascista de Franco a la democracia y  en el caso de que su gobierno no pueda o no quiera imponer desde arriba los cambios que la sociedad necesita, bastaría con que cumpla su palabra  de no reprimir al pueblo, dejando que la lucha de clases, que es el motor de la historia, cumpla con su cometido. Una de las formas pacíficas del cambio social, seria evitar que la lucha se deslice por causes violentos, organizando unas elecciones limpias, restableciendo el registro condicionado de los partidos contendientes al resultado de las elecciones, para que sean los ciudadanos quienes decidan su registro y no la autoridad. Además los partidos, más que acreditar un determinado número de miembros, deben sustentar una ideología, una corriente del pensamiento universal y representar a una clase social o sector de la misma, par acabar con el fenómeno actual en que todos los partidos registrados representan a la burguesía.

Independientemente de la conducta del gobierno, es a la clase obrera, que aunque maltrecha y perseguida, sigue siendo el sujeto revolucionario más importante  del cambio, y cuenta con cierto grado de organización; a los trabajadores todos  de la ciudad y el campo; y a los pueblos originarios, a quienes corresponde impulsar tal programa mínimo, y en su tiempo emprender la Cuarta Revolución en la historia de nuestro país, para superar al capitalismo mediante la formación de un Estado proletario y la construcción del sistema socialista, única opción válida en contra del actual sistema de explotación humana. La revolución, según el artículo 39 de nuestra Constitución es, en todo tiempo, un derecho inalienable de nuestro pueblo.

Tal revolución debe transitar, mientras pueda, por caminos pacíficos, mediante la movilización revolucionaria de las masas y la construcción de espacios de resistencia y rebeldía, como lo hacen los Zapatistas.

El Partido de los Comunistas debe acentuar su acercamiento y alianza con el EZLN, involucrado desde siempre en la lucha anticapitalista, para ejercitar juntos, las acciones que indique la línea estratégica y táctica que formulen conjuntamente, con el objeto de imponer los cambios que históricamente reclama la sociedad.    

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