Hace 11 años un puñado de jóvenes soñadores juraron al pie del Cerro de Chapultepec en el DF luchar y vencer, construir una trinchera de la lucha para la juventud; esa trinchera se llama Juventud Comunista de México.
Frente a esta sociedad capitalista tan destruida en su tejido social y familiar ese referente de organización se agiganta; cuando veo a los jóvenes en su mayoría como autómatas que repiten un patrón que el capital les impone, la sumisión y un reflejo condicionado que aparenta no pasar nada, volteo hacia la Juventud Comunista de México y me respondo: ¡Ha valido la pena!
¡Salud camaradas!
¡Larga vida!
J. Alfredo Arroyo Pardo.
Miembro del Comité Central







