El problema de no vivir en un país socialista.

Con respecto a la cuarentena que ahora se está viviendo a nivel mundial, me voy a referir única y exclusivamente a México. La Secretaría de Salud de la República Mexicana ha dispuesto que se detenga toda actividad económica que no sea absolutamente necesaria (dispendios de medicamento y alimento, principalmente) y ha recomendado la ya célebre consigna “Quédate en casa” como el principal método de contingencia en esta emergencia sanitaria.

Muchos especulan sobre las fechas en que se debe de levantar esta cuarentena, el gobierno de la república ha designado el 1ro de junio de 2020 como fecha para esto, sin embargo esta fecha no es definitiva, tendrá que ver con la evolución de la pandemia, ¿pero cuáles serían las condiciones para poder hacer esto? Bien, pues hay dos rutas para ello. La primera es que se erradique el virus que está causando el problema, esto es que en un lapso aproximado de entre 15 días a un  mes no se presente ningún nuevo caso de COVID-19. La segunda opción es que la población adquiera inmunidad contra el virus. Ambas opciones son imposibles por lo menos en los próximos 2 meses.

Hablando de la primera opción, la cual parece a la que las autoridades sanitarias de México han apostado, pero que en realidad son incapaces de llevarla a cabo,  pues la cuarentena que se ha implementado carece de la solidez requerida para lograr el objetivo,  sencillamente porque México es un Estado con un sistema económico capitalista en modelo neoliberal. Esto quiere decir que el Estado no controla las actividades productivas que se realizan en su territorio, por decirlo de otra manera, son particulares los propietarios de las fábricas y empresas que aglutinan a la gran mayoría de las y los trabajadores formales. No ha podido, o más bien no ha querido obligar a estas empresas a suspender sus actividades y a pagar íntegro el salario de los trabajadores de su nómina para que estos pueden resguardarse durante la cuarentena, esto solo hablando de las empresas que por sus ingresos tienen la solvencia para hacerlo. Las medianas y pequeñas empresas y comerciantes es caso aparte.

Caso aparte también serían los trabajadores informales, que en México representan aproximadamente el 53% de los y las trabajadoras, vendedores ambulantes, personas con un puesto en ferias y en mercados, músicos, comercios familiares, etc. Para ellos la posibilidad de quedarse en casa está ligada a quedarse sin ingresos lo que dure la cuarentena.

Para la segunda opción la cual es la adquisición de inmunidad. Hasta donde el que escribe estas letras sabe, solo hay dos formas de adquirir inmunidad respecto de un agente infeccioso, una es ser infectado y que el sistema inmune elimine la infección ganando así memoria inmunológica, aunque se corre el riesgo de que el cuerpo pierda la batalla contra el agente infeccioso, más si este agente tiene un mortalidad relativamente alta, como es el caso del SARS-CoV-2, tan es así que el día de hoy Sábado 2 de mayo se reportan 20,739 casos confirmados de COVID-19,  12,377 personas recuperadas y 1,972 defunciones, el resto se encuentra aun debatiéndose entre la vida y la muerte, lo cual quiere decir que la tasa de mortalidad del virus en México es un sorprendente 9.5%, una exageración con respecto a otros virus de la misma familia.

 La otra vía para adquirir inmunidad es ser inoculado con la vacuna que se desarrolle contra ese agente infeccioso. Esta segunda ruta para adquirir inmunidad sería la ideal pues se elimina la posibilidad de que el cuerpo no resista la infección del virus. Sin embargo, aunque los avances que se han publicado en las revistas científicas sobre el conocimiento del SARS-CoV-2 han sido importantes, aún falta algo de tiempo para que se desarrolle una vacuna segura y eficaz.

Según este análisis, se estima que la cuarentena se mantenga por un largo tiempo, incluso más allá de la fecha tentativa que el gobierno ha estimado, pues la erradicación del virus no es un camino que se vislumbre por lo pronto, y porque tampoco la adquisición de inmunidad se ve tan cercana, puesto que se necesita más del 50% de la población inmune para lo que se llama “inmunidad colectiva o de rebaño” pues según los datos reportados apenas contamos con un 0.05% de personas inmunes al virus (aunque no se sabe si los recuperados puedan llegar a contraer la infección nuevamente, lo normal sería que no).

Es obvio que la única postura del gobierno de México es mantener esta cuarentena a medias para que los casos de COVID-19 vayan incrementando de manera tan gradual para que exista suficiencia hospitalaria y atender los casos que necesiten hospitalización. Es la única postura porque no le queda de otra, por las razones políticas y económicas que ya se habló. ¿Pero qué pasa cuando se extiende una cuarentena como la que estamos viviendo en México bajo el sistema económico en el que estamos? Pasa lo que para todos es obvio, se agudizarán las condiciones de pobreza y marginación, porque estas personas de la economía informal dependen de que el sistema de cosas marche naturalmente y sin contratiempos para poder comer, a ellos se suman los trabajadores que fueron momentáneamente despedidos porque su empresa no cuenta con recursos para pagar sus salarios sin que trabajen, o no quisieron pagarles.

Ya que estamos hablando de un problema de salud pública, hablemos de otras enfermedades que se pueden agravar por las condiciones de la pandemia, me refiero a las enfermedades de la pobreza, como lo es la desnutrición y las derivadas de ésta, pues los datos estadísticos estiman que alrededor del 20% de la población mexicana (25 millones de personas aproximadamente) carece de la suficiencia de ingresos para cubrir necesidades básicas de alimentación; enfermedades contagiosas que pueden ser tratadas fácilmente en las instituciones de salud pero que este grupo no tiene acceso, o si no se tiene el recurso para la compra del medicamento necesario se pueden incluir en defunciones por pobreza. Tan solo entre la década que corresponde del 2001 a 2010 casi 100 000 personas murieron por esta causa.

La preocupación de contagiarse de SARS-CoV-2 y padecer COVID-19 es el sentir de la mayoría de los mexicanos, tanto que se omiten otros males como los que ya se mencionaron, y es que la situación de cuarentena prolongada agravan considerablemente las condiciones que generan las muertes derivadas de la pobreza. Algunos intelectuales argumentan que no se puede anteponer la economía a la salud, en lo cual estoy de acuerdo, sin embargo, bajo este régimen capitalista, la economía es sinónimo de salud.

Sin querer los mexicanos nos encontramos en una disyuntiva que nos obliga a elegir unas muertes por otras, es obvio que el SARS-CoV-2 no distingue clase, credo, raza, ni género, y quitando el 0.01% de los más ricos de México (que cuentan casi con hospitales y médicamente a su disposición exclusiva) todos tenemos riesgo de morir de COVID-19, por lo cual se recomienda que se acate la consigna de “Quédate en casa” lo más que se pueda. Sin embargo bajo el régimen económico en el que nos encontramos, solo un bajo porcentaje de las familias mexicanas pueden cumplir con esta consigna sin que su situación económica y salud se vea afectada, no importándoles lo extensa que sea esta cuarentena. Para las personas en condición económica paupérrima, esta cuarentena representa el peligro de morir por enfermedades derivadas de la pobreza, y entonces lo que era una enfermedad sin ningún distingo, de pronto se convierta en una pandemia con distinción de clase.

Como se puede ver, cuando el Estado no es capaz de proveer a su pueblo de alimentación, vivienda y salud, resulta bastante hipócrita la consigna “Quédate en casa”, pero muy necesaria, también hay que decirlo, y es que no tenemos opción… ¿Culpar al gobierno? Claro que sí, pues la clase política que nos ha tocado padecer desde hace décadas, son los que firman los acuerdo de índole económico y los que nos mantienen en este régimen neoliberal, son los que se han puesto al servicio de los intereses monopólicos internacionales, privilegiando dichos intereses sobre la salud de los mexicanos. Habrá que ver la situación del Estado socialista de Vietnam, que con medidas contundentes y una cuarentena firme han erradicado el SARS-CoV-2 sin una sola muerte.

Por Víctor Alfonso Sánchez Chávez / Célula Fidel Castro

 

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