Navarro, el Mayordomo.

Si uno lee con atención la plataforma electoral del partido Morena, podrá advertir que dentro de los principios que dicen seguir impulsando desde la llamada Cuarta Transformación, están por ejemplo el “mandar obedeciendo” (concepto acuñado por las comunidades zapatistas), “el mercado no sustituye al Estado”, “por el bien de todos primero los pobres”, y otros postulados que dicen defender como una organización ligada al pueblo.

A través de la lectura de esta plataforma electoral puede verse que existe el intento de parecerse al programa de una organización de izquierda. Aunque en ocasiones confunde, pues manifiesta conceptos totalmente válidos para organismos de derecha, como aquél de que el Estado es un “árbitro de los conflictos”, que debe ser “un generador de políticas públicas coherentes y un articulador de los propósitos nacionales”. Lo cual contradice la teoría del Estado que normalmente las organizaciones de izquierda postulan y que dice que el Estado es en realidad el aparato que trabaja para salvaguardar los intereses de la clase dominante. Es pues quien mantiene a raya a los trabajadores, es decir, a la clase proletaria y a los desposeídos de la riqueza. El Estado es el garante de que la cosas sigan como están. Siempre utilizando sus herramientas como la ley y la fuerza pública.

En su plataforma electoral, el partido de Morena, habla de separar el poder político del económico, y dan entender que el Estado es un ente, que está por encima de la lucha de clases. Pero en su actuar como gobernantes, en la práctica y en la realidad, no actúan bajo esas ideas.  El gobierno de Morena es una junta que administra, que ayuda y colabora con los intereses del gran capital. Y que ha tomado una posición clara como enemigo de los trabajadores y al servicio de los intereses de la clase poseedora de la riqueza.

Quién verdaderamente administra los intereses de la gran burguesía mundial, la cual está integrada por una ridícula minúscula parte de la población, es un Estado transnacional oligarca que se encuentra en las sombras. Pero que tiene operadores, capataces, caporales, mayordomos en todos los rincones del planeta. Uno de ellos se llama Miguel Ángel Navarro Quintero y trabaja en esta región del pacifico mexicano llamada Nayarit.

Hace unos años entre 2001 y 2004, Navarro era un legislador que rápidamente se proclamó al servicio de los grandes monopolios. Desde siempre ha culpado a los trabajadores de todos los desfalcos de la mala administración, en la cual los trabajadores obviamente no participan. Como legislador fue el principal impulsor de las reformas a la Ley del Seguro Social contra los intereses de la clase trabajadora. Como senador del PRI realizó una encendida y “patriótica” defensa de esta reforma con la tesis absurda de que los intereses de la clase trabajadora son incompatibles con los de la Nación Mexicana. Argumentando que la ruina del Seguro Social fue provocada por las pensiones y jubilaciones de sus empleados. Cuando es de todos conocido que la enorme descapitalización de esta institución benemérita la ordenó el gobierno, al entregar a los monopolios globales, por conducto de las Afores, aquellos enormes caudales de que disponía el Seguro Social. Navarro subió a tribuna en diferentes ocasiones para impulsar esta reforma y mostró su carácter de enemigo de los trabajadores sin reparo alguno.

Hoy este priista convertido en aparente transformador y demócrata, es el mismo que junto con su hermano Ramón, fueron parte del fraude electoral en 1975 cuándo despojaron al pueblo de Nayarit de su victoria electoral. Los Navarro contribuyeron para erradicar la posibilidad de que el pueblo tomara el poder, y en su lugar pusieron a un asesino de estudiantes de gobernador.

Hoy este mayordomo de los intereses del gran capital, es el gobernador del Estado por un partido que se dice de izquierda, que se dice antineoliberal  y anticorrupción. Un partido que declara que primero son los pobres. Pero en lo hechos se comporta como un bastión del sistema actual. Según la ciencia de la historia los partidos políticos han sido en la historia universal, instrumentos de la lucha ideológica y política de una determinada clase social, es decir su existencia y razón de ser está relacionada con la lucha de clases. Por lo que sería bueno preguntarle a Morena a que clase social representan. Aunque parece una pregunta ociosa si nos basamos en la sentencia bíblica “Por sus frutos los conoceréis”.

El gobierno de Navarro Quintero impulsa ahora una nueva ley que daña a los trabajadores. Le llama “Ley de Derechos y Justicia Laboral para los trabajadores al servicio del Estado de Nayarit” que supera en daño a la anterior Ley Laboral Burocrática que hizo el anterior gobernador Antonio Echevarría. Aquélla ley fue solo un ensayo pues esta nueva ley es más lesiva para los trabajadores. Una ley dónde se amplía la jornada de trabajo para los trabajadores de base, donde termina la jubilación dinámica, en donde deja de proteger a la clase trabajadora para en todo momento apoyar y tutelar a los patrones. En donde se ataca al sindicalismo y el derecho de los trabajadores a asociarse. Es preciso decir que la nueva ley no es contra un sindicato en concreto. Es contra todos los sindicatos. Y no solo eso, es contra toda la clase trabajadora.

Mientras tanto en nuestro estado siguen viviendo muy tranquilos los grandes ricos que tienen en su poder buena parte del territorio de Nayarit principalmente en el sur del Estado. Al mismo tiempo que empresas mineras extraen los minerales de nuestro subsuelo. Simultáneamente que Monsanto sigue contaminando y envenenando impunemente. De igual manera la situación de violencia principalmente expresada en la desaparición de nayaritas, no es resuelta, ni siquiera atendida, por el gobierno. A esto hay que sumar la falta de empleos bien remunerados, la indefensión en la que nos encontramos todos los nayaritas, la falta de oportunidades para nuestros jóvenes, el permanente ataque contra la educación pública y en contra de la Universidad Autónoma de Nayarit. El campo sigue siendo un tema olvidado para este gobierno. En fin, un gobierno que se dedica a recaudar de los jodidos, y que se dedica a molestar y atacar a los trabajadores. Mientras que beneficia a los grandes ricos, a los grandes empresarios.

Es sorprendente que mientras se vocifera por todos lados que no hay dinero, Navarro paga por adelantado los compromisos inmorales con la banca privada. ¿Hay o no hay dinero? O solo hay para pagar hasta por adelantado a los verdaderos dueños del poder y las decisiones. Con los trabajadores se comportan muy envalentonados y agresivos. Con la delincuencia común, y con la de cuello blanco, se portan sumisos y obedientes como empleados que son de ella.

También el Partido del Trabajo es un impulsor de la ley promovida e impuesta por el mayordomo Navarro. Este Partido que ante el mundo se muestra como de izquierda, que organiza cada año un seminario con los partidos comunistas del mundo para justificar parte de las prerrogativas que le entrega el gobierno de México, es en la práctica en enemigo de los trabajadores. Alegan que dicha ley laboral es por el bien del pueblo, como si los miles de trabajadores afectados fueran de otro planeta. Declaran sin reparo alguno que su objetivo es entrometerse en la vida interna de los sindicatos, dando trato de menores de edad a los trabajadores que lo componen, como diciéndoles, nosotros les vamos a enseñar qué es la democracia y como deben organizarse. Seguramente tienen mucha experiencia aprendida en su negocio familiar llamado Centro de Desarrollo Infantil (CENDI). Ahí en esos centros, brilla por su ausencia el respeto a los derechos del trabajador, y sobre todo, la claridad en las finanzas.

Estos gobernantes de “izquierda” no son iguales que los otros, son peores. Porque aquellos no tenían careta, sabíamos quiénes eran y como tal se comportaron siempre, como patrones o representantes de patrones. Pero estos de ahora llegaron como resultado de las luchas genuinas del pueblo y los trabajadores. Por el hartazgo de un pueblo burlado, humillado y golpeado en innumerables ocasiones. Están en el gobierno no por sus méritos personales o de grupo. Están ahí, porque el pueblo creyó en que ellos eran una esperanza de cambio. Por eso son traidores y algún día tendrán que entregar cuentas.

Además de que se mueven con una doble moral que asusta. Por un lado, estos partidos impulsan leyes para la protección de los perritos, gallos, toros y demás fauna que a su ver debe ser protegida, pero por otro lado condenan a la miseria a miles de familias trabajadoras que lejos están de percibir el salario de quienes levantaron su mano para votar esta nueva ley laboral.

Otra perversidad de los enemigos del sindicalismo y de los trabajadores es su permanente objetivo de enfrentar a los trabajadores con el pueblo. Uno de los planes más exitosos de los neoliberales ha sido precisamente lograr que abajo, los que no poseemos nada mas que nuestra fuerza de trabajo para venderla, nos enfrentemos. Han hecho creer a los miserables de este país que tener un empleo con derechos y prestaciones, por cierto, ganadas en la lucha permanente contra el patrón, son privilegios. Y estos que se dicen antineoliberales en la palabra, pero en los hechos lo son, continúan con esta política. Confundiendo y engañando al pueblo para que no encuentre y visualice a su verdadero enemigo: El sistema capitalista y sus capataces, caporales y mayordomos, los gobernantes actuales.

Los enemigos de este gobierno y de este sistema capitalista podemos unirnos para enfrentar al gobernador Navarro Quintero y a sus lacayos llamados diputados. Lo haremos seguramente como siempre lo hemos hecho. Ya en el pasado enfrentamos al cacique Flores Muñoz, al PRI y a los gobiernos de la monarquía Echevarrista. Y hoy enfrentamos a este falso demócrata. Que por cierto esta en todo su derecho de defender a la clase explotadora. De tener su bando. Lo que queremos dejar en claro y exigirles, es que se quiten la máscara. Que digan quiénes son verdaderamente. Que se ostenten como los representantes de los ricos y de los poderosos de este país y del mundo. Que admitan que no son de izquierda y que no manchen la historia de la lucha verdadera por el cambio en nuestro país. Y que sigan su camino deshonroso del lado de los poderosos y en contra de los trabajadores.

Necesitamos unirnos los sindicalistas, los campesinos, los universitarios, los maestros, los pueblos originarios y el pueblo en general, por la defensa de nuestros derechos elementales. Nosotros hemos hecho el llamado a organizar un frente por la vida contra los perversos objetivos de muerte del neoliberalismo- capitalismo.  En esta lucha por la vida, un elemento esencial es la lucha por condiciones de trabajo digno, donde los trabajadores no vivan con la zozobra de cuando se le ocurrirá a tal o cual partido político electorero mutilar o eliminar sus derechos laborales. Una vez más habrá que dar la pelea en Nayarit contra quienes ahora se dicen “salvadores del pueblo”.

Necesitamos en Nayarit, unirnos y organizarnos los que abajo luchamos para cambiar la suerte de nuestro estado, que ha sido saqueado y burlado por unos y por otros partidos y personajes multicolores. Hemos sido gobernados por farsantes, criminales, saltimbanquis, oportunistas, payasos, mediocres, mayordomos del capital y enemigos del pueblo. ¡Ya Basta!

Necesitamos en México, unirnos los de abajo para crear un Estado de nuevo tipo, dónde participen los patriotas, los demócratas, los nacionalistas, los pueblos originarios, bajo la dirección de la clase obrera, y desplacen de la dirección del país a los mayordomos de los monopolios globales. Necesitamos un Estado capaz de promover el desarrollo independiente de México, de superar el atraso y la desigualdad social, y de establecer una verdadera democracia. Un día llegará y muy pronto, dónde la Nación y los trabajadores signifiquen la misma cosa y el Estado sea su expresión política más elevada.

Nosotros para eso y por eso luchamos. Por la construcción de un mundo nuevo. Donde termine la explotación, el despojo, la represión y el desprecio. Donde el ser humano y la naturaleza estén por encima de las cosas. Donde la humanidad prevalezca. Y la solidaridad, la colectividad, la empatía y el amor estén sobre el egoísmo, la individualidad y la ganancia. Un mundo donde todo el poder y la riqueza sean para los trabajadores.

*Célula Sergio Almaguer. CSA (por sus siglas en español). Partido de los Comunistas

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