Compañeras y compañeros de las distintas organizaciones que hoy nos acompañan.
Compañeras y compañeros del Comité Central de nuestro Partido
Compañero Luis Alfonso Vargas Silva, Secretario General.
Compañeros y amigos todos
Han pasado 20 años ya de que un grupo de comunistas, sobrevivientes a la negra noche de la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética, nos dimos cita, después de un largo trabajo de unidad en el denominado Movimiento de los Comunistas Mexicanos, para dar nacimiento al Partido de los Comunistas.
En cada uno de nuestros aniversarios hemos intentado hacer un balance del proceso histórico de las organizaciones de izquierda. Por lo menos desde nuestra experiencia, que es la construcción de una organización partidista de las que los clásicos llamaron de nuevo tipo: leninista, pues.
Hemos dicho que, durante buena parte del siglo pasado, el panorama político de la izquierda mexicana estuvo dominado por el Partido Comunista Mexicano (1919) y la corriente lombardista que se erigió en 1948, como Partido Popular Socialista.
Posteriormente surgieron y desaparecieron otros partidos de la izquierda, muchos de los cuales no fueron sino desprendimientos de los partidos tradicionales, cuya historia está plagada de divisiones, conflictos internos y expulsiones.
Ninguno de estos partidos tradicionales sobrevivió al siglo XX.
Las causas de este holocausto político son varias:
El gobierno los cebó con las elecciones y la posibilidad engañosa de arribar al poder por la vía parlamentaria, creando un órgano supuestamente imparcial que las condujera y calificara; permitiendo su acceso al Congreso con buen número de parlamentarios, hasta el límite de no poner en riesgo, la permanencia de la burguesía en el poder; otorgándoles prerrogativas legales generosas que convirtieron a sus antiguos cuadros abnegados en mercenarios. Ya entrados en la trampa, al gobierno le fue fácil privarlos de su registro y desaparecerlos o transformarlos en partidos burgueses.
Recuerdo una plática con uno de los fundadores de este Partido cuando nos narró uno de los episodios más importantes en la vida de uno de los proyectos de unidad del pasado, el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), que en su opinión fue el proyecto más grande e importante de la unidad de los comunistas en el siglo XX, que por cierto, dicho proyecto no duró ni 5 años…la corriente proveniente del Partido del Pueblo Mexicano (PPM), jefaturada por Alejandro Gascón Mercado, y bautizada, de manera despectiva, por los “científicos” del comunismo mexicano como la Ola Verde, por ser unos broncos y salvajes, supuestamente desconocedores de las tesis del marxismo leninismo, perdió la votación sobre la aceptación de las prerrogativas del gobierno por un voto. Después se supo que los “científicos” del comunismo mexicano no solo eran felices con las prerrogativas del gobierno, sino que además recibían partidas secretas del gobierno de México y hasta del PCUS. No olvidemos que fue el jefe de los comunistas científicos, y luego candidato a la Presidencia de la Republica quien se clavó el dinero de los guerrilleros guerrerenses, quienes le dieron a guardar una lana. Los revolucionarios lo secuestraron al no regresarles el dinero, y quien pagó el rescate fue el presidente De la Madrid. Tiempo después ese sujeto le pidió a Alejandro una reunión para hablar de cuestiones nacionales aun cuando ya no fueran compañeros de Partido. Alejandro Gascón Mercado se negó diciéndole: Tú y yo ya no somos iguales; tú vales 200 millones y yo no valgo ni un centavo.
Jamás olvidaremos las palabras de los guerrilleros al soltar al supuesto comunista: “te dejamos en libertad para que regreses a la cotidianidad de tu miserable vida”.
Aquí quiero continuar esta pausa, para seguir sumando información de cultura general para todos. A nosotros nadie puede acusarnos de sectarios. Pues el pasado nos condena…
¡Ah! como hemos batallado y perdido más que el tiempo en búsqueda de la unidad de los comunistas. Hasta el 2003, que nació este Partido fueron puras malas. Y es que no se puede construir la unidad con quien falsea información. Los “científicos” del comunismo mexicano no eran ni científicos ni comunistas. Eran anticomunistas. Por eso muchos de ellos han desaparecido o militan en el partido del gobierno. Otros más, se quitaron la máscara que usaron toda su vida, y hoy ejercen abiertamente su profesión de policías, como lo fueron siempre…aunque a veces tuvieron cargos de Secretarios Generales. Me refiero al encargado ahora de la llamada Inteligencia Financiera.
Discúlpenme la hablada, pero aquí estamos los herederos de los broncos y salvajes de la Ola Verde firmes, dignos y alegres en la lucha por el Socialismo.
Esos esfuerzos de unidad incluyeron cientos de trabajos, reuniones, congresos, soportando siempre la diatriba, las mentiras, las trampas e incluso los fraudes electorales al interior de las asambleas decisivas dentro del Partido. Incluso cedimos, por la unidad, la secretaria general primero, y después permitimos en que un farsante fuera el candidato a la Presidencia de la República, cuando desde todos los puntos de vista, Alejandro Gascón Mercado debió haber sido el candidato en 1982 por el PSUM.
Años después un compañero narró un episodio chusco que sucedió en Sonora, donde se dice termina la cultura y empieza la carne asada. “Llegó el candidato a un pueblo de Sonora varias horas después de lo programado. El pueblo lo esperó serenamente como se hace en el noroeste de México: tragando cerveza. Cuando por fin llegó el candidato, se asustó al ver al auditorio y se paralizó por completo. Afortunadamente en la comitiva venía el verdadero, Alejandro Gascón Mercado. Este se arrimó a una hielera, se tomó varias cervezas, y se trepó al templete con una cerveza. Ya me puse a mano, les dijo a los asistentes. Ahora si vamos a empezar… Y el pueblo escuchó atentamente al comunista. Después habló el candidato…más pachichi que fruta abandona en carretera.
Por cierto, otro limón pal caldo, que el registro electoral, ganado a sangre y fuego, por los revolucionarios mexicanos, es una alerta Amber. Pues se extravió, está desaparecido…
El compañero Salvador Castañeda O´Connor nos lo explicó en alguna ocasión:
En las elecciones intermedias de 1979, el Partido Comunista Mexicano obtuvo los votos suficientes para lograr su registro electoral definitivo e integrar un grupo parlamentario en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, tal vez, el más brillante de la historia parlamentaria del país. El Partido del Pueblo Mexicano de Alejandro Gascón, aliado al Comunista, contribuyó con más de la mitad de los votos que hicieron posible ese triunfo, para dar paso luego, a la formación del PSUM.
Tiempo después, el PRD del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que nunca pudo lograr su registro por su propio mérito, lo obtuvo, gracias a que el PSUM, que nosotros ya habíamos abandonado y que ya entonces se llamaba de otro modo, le regaló el suyo, dándose el insólito caso, que un partido obrero y comunista cediera su registro a un partido de la pequeña burguesía. El día que eso ocurrió un compañero, con semblante derrotado y lágrimas en los ojos, pidió a los asambleístas, entonar por última vez “La Internacional”.
Será bueno preguntar…¿dónde está nuestro registro?
Otro episodio de la lucha por la unidad de los comunistas fue cuando en uno de nuestros referentes, el Partido de la Revolución Socialista, se fraccionó cuando una parte encabezada por otros “comunistas” llamados Martí Batres, Alejandro Encinas, René Bejarano y Dolores Padierna, en el seno del Comité central desplegaron en el año de 1986 una vigorosa campaña para que el PRS se sumará a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.
Sin embargo, La Ola Verde de Alejandro se opuso, como se opuso siempre a que nuestro partido apoyara a alguien que no fuera un candidato propio. Además, había que respetar el principio de la lucha de clases, según el cual un partido de la clase obrera, marxista leninista, no podía sino tener un candidato comunista que contendiera con o sin registro, para ganar el poder y construir el socialismo en México.
Como no hubiéramos superado tal contradicción aún después de las elecciones, porque los compañeros insistían en que nos fusionáramos al movimiento cardenista, decidimos separarnos amigablemente. Ellos se fueron al PRD y nosotros permanecimos en el PRS. Dolores Padierna dijo en la fiesta de despedida que nuestros compañeros le estaban cantando las golondrinas, pero Alejandro le contestó que ellos eran quienes cantaban “la barca de oro”. Todos terminaron cantando “Nosotros que nos queremos tanto debemos separarnos…”
Hasta aquí la pausa de cultura general…Solo para acreditar que hemos sido férreos promotores de la unidad de los revolucionarios y que jamás nos ha modificado ese espíritu las derrotas, ni tampoco nos hemos amargado cuando los demás se van al bando contrario o a la cotidianidad de su miserable vida.
Nosotros pensamos que las elecciones han acreditado, que además de seguir siendo un mecanismo para legitimar a la burguesía en el poder, son un poderoso instrumento de división de las fuerzas que se oponen al sistema. Quizás el más eficaz.
Para la legislación vigente, fiel al pensamiento neoliberal, las clases sociales no existen, de ahí que los requisitos que se exigen a los partidos sean todos de carácter cuantitativo respecto a los ciudadanos que los integran. Ese elemento respecto al número de miembros o de votos es básico para determinar el registro de un partido político y su permanencia en la competencia electoral. Las cuestiones ideológicas y programáticas de los partidos pasan a un segundo término, de lo que resulta que no exista uno solo, entre los partidos nacionales registrados, que se reclame de la clase obrera y que postule el socialismo entre sus objetivos fundamentales. Esta legislación es falsa porque ignora la lucha de clases en un momento en que se han vuelto abismales las diferencias entre los pobres y los ricos, entre los explotadores y los explotados. En el momento preciso en que los intereses y derechos de la Nación son avasallados por los grandes monopolios globales, todos los partidos se someten al arbitraje del imperialismo.
A la clase obrera, que es además la única interesada en defender los intereses de la Nación le hicieron el fraude desde que se promulgó la legislación vigente, pues ni siquiera le permitieron participar en las elecciones.
Todos los partidos registrados representan los intereses de la burguesía dominante.
Pero, en fin, como conclusión podemos afirmar que por encima de todo lo anterior, la causa de la muerte de los partidos tradicionales de la izquierda fue que no pudieron superar su reformismo en una época en que las reformas agraria, laboral, educativa, económica y otras, fueron violentamente clausuradas por el neoliberalismo, que cerró además toda posibilidad de satisfacer las nuevas demandas de la Nación y de la clase trabajadora.
El 26 y 27 de julio del 2003, los miembros del Partido de los Comunistas Mexicanos y del Partido de la Revolución Socialista, decidieron desaparecer sus respectivas organizaciones partidarias para dar vida a la nueva organización marxista leninista.
Desde siempre hemos destacado 3 características congénitas
La primera característica es que contrario a toda la historia de la izquierda mexicana, donde los surgimientos de las organizaciones fueron productos de enfrentamientos, disputas, y escisiones, nuestro Partido surgió de un proceso unitario, que cabe aclarar, aún no termina. Somos un partido radical pero no sectario, la presencia y los saludos para este 20 aniversario, de diversas fuerzas y organizaciones sindicales, sociales y políticas lo acreditan.
La segunda gran característica es que nuestro partido, en una época de contrarreformas, de disposiciones regresivas, anti históricas y anti populares no nació ni pudo haber nacido, como un partido reformista, sino como un partido revolucionario, cuyo único punto de su programa es la toma del poder, sin importar el tiempo que nos lleve el intento, para construir en México un sistema social, económico y cultural que supere al capitalismo, aboliendo la propiedad privada de los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio y la explotación del hombre por el hombre
Ya por programas mínimos hemos luchado toda la vida hasta caer en el reformismo. ¡No más!
La idea de decir que el punto único de nuestro programa es la revolución socialista no quiere decir que ya creemos que somos poderosos y podemos decidir el rumbo del país mañana mismo. Sólo significa una cosa más sencilla: ¡Que hemos llegado a la experiencia concreta de que ninguna de las grandes y pequeñas demandas de la Nación mexicana se pueden cumplir en este sistema capitalista!
Eso es lo que quiere decir el punto único de nuestro programa: Que hemos llegado a la conclusión de que ninguna de las demandas de la clase obrera, de los campesinos y del pueblo se pueden satisfacer en el sistema capitalista y el que diga lo contrario está conduciendo al pueblo al conformismo, al apaciguamiento y a la tranquilidad, cuando lo que debemos hacer los comunistas es levantar el ánimo revolucionario e irnos a la insubordinación e insurgencia pacífica.
Hace unos meses nos reunimos con uno de los integrantes más avanzados de la llamada 4 Transformación, quien pretende ser presidente municipal de Guadalajara, o Gobernador de Jalisco. Sepa la bola. Y su alegato contra nuestra posición es que éramos utópicos y soñadores. Pues nosotros podemos ser eso, le contestamos, pero ustedes son unos mentirosos y farsantes que engañan a nuestro pueblo.
¿Insurgencia pacífica? Si, porque los revolucionarios nunca hemos planteado la violencia y la lucha armada como principio. Ese es un privilegio del enemigo. Nosotros estamos planteando la lucha pacífica, la lucha revolucionaria de las masas. Después, ya veremos.
La Sexta Declaración de la Selva Lacandona, con su expresión de trabajo político denominada: La Otra Campaña encontró una nueva vía: Organizar la lucha desde abajo y a la izquierda, de los que sufren, de los que resisten. Es una vía nueva, esa es la aportación de La Otra Campaña. Cuando se fundan estas resistencias en una sola lucha, bajo una estrategia y una dirección común, democráticamente concertada, aun cuando conserven sus propios modos e instrumentos de combate, el sistema capitalista caerá irremediablemente. Será sepultado boca abajo como dijera nuestro compañero Subcomandante Insurgente Marcos.
Y hoy nuestro Partido ha llegado a la conclusión, juntos diversas fuerzas y grupos, con diferentes caminos y experiencias, diferentes modos y formas, pero quizá con el mismo método de estudio, que la contradicción fundamental de nuestro tiempo es entre el capitalismo o la vida. Por eso, la Lucha por la vida, es la pelea de hoy. Es la pelea de la humanidad contra la muerte, contra el capitalismo, o como Dijera un compañero nuestro, SCO, es la lucha contra EL Diablo.
La tercera gran característica de nuestro partido es que no fue casual que naciéramos un 26 de Julio. Escogimos ese día para mostrar nuestros lazos fraternales con los comunistas cubanos y dejar muy en claro, que nuestro amor por el pueblo cubano es inmarcesible.
Compañeros y amigos:
Creemos que más que hacer un recuento de estos primeros 20 años debemos ver hacia adelante. En lo que nos falta y en las tareas pendientes que tenemos.
Afortunadamente, quienes militamos en el Partido de los Comunistas no somos náufragos de escuela filosófica alguna en desuso, ni huérfanos de ningún ensayo político fracasado.
Sostenemos con firmeza la doctrina marxista leninista y sus partes fundamentales, el materialismo dialectico e histórico, la economía política y el socialismo científico; nos valemos de las enseñanzas de Miguel Hidalgo, Morelos, Juárez, Flores Magón, Zapata y Pancho Villa, como una guía para la acción. El heroico pueblo cubano, su partido y el Comandante Fidel Castro son nuestro ejemplo e inspiración. Eso no lo decimos sólo como una frase, cariñosa y fraternal, sino porque Cuba hace posible que la contradicción fundamental del mundo de nuestro tiempo siga siendo la que se da entre el sistema capitalista y el sistema socialista.
Entendemos fervientemente que nuestro deber como revolucionarios es hacer la revolución, construir la sociedad socialista antes de que el capitalismo nos destruya como Nación, como mundo, como especie y como planeta.
Hoy somos nuestro pasado, pero también nuestro presente. La dialéctica ha hecho su trabajo en nosotros. Somos un Partido de cuadros revolucionarios, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, unidos bajo una misma dirección, una misma concepción del mundo y la sociedad, una misma ideología, una misma moral: la comunista. Militamos bajo un mismo programa, un mismo reglamento, una misma actitud y un mismo anhelo de libertad, de justicia y de construcción de un mundo mejor.
El de los comunistas, más que un partido es una esperanza, sus integrantes no somos sabios, intrépidos ni heroicos, somos hombres, mujeres, jóvenes y viejos que simplemente pensamos que los cambios en la sociedad son más que posibles, necesarios, porque resulta irracional, absurdo, injusto e inmoral que el uno al millón de habitantes de este país disfruten de la riqueza que producen los trabajadores y el pueblo; que 20 millones de hambrientos compartan nacionalidad con el hombre más rico del mundo, quien gana en un día lo que un trabajador ganaría en miles de años.
Este Partido está dispuesto a juntarse con aquellos mexicanos, a quienes les duela la patria y que se rebelan en contra de la injusticia social y la desigualdad entre los compatriotas, que ha adquirido dimensiones absurdas; para luchar por la liberación política y económica de la Nación mexicana; por la recuperación de su soberanía y su derecho a autodeterminarse; por la recuperación de los recursos naturales de su territorio y de todas las riquezas de que ha sido despojada. Está dispuesto también a luchar por la reinstalación de los derechos del pueblo y de los trabajadores que el revanchismo burgués les arrebató y por la construcción de una sociedad superior a la actual, justa, democrática y en donde la riqueza y el poder corresponda a quienes trabajan con sus manos y su cerebro y desparezcan para siempre las clases parasitarias y explotadoras. Con todos aquellos que quieren luchar para preservar la vida.
Continuamos firmes en la idea de que el Partido, la herramienta de lucha de los proletarios del mundo, permanece siendo necesario para lograr nuestros objetivos históricos y actuales como clase, incluso también hoy, su existencia es necesaria para la sobrevivencia de la humanidad.
La lucha por la vida es hoy. Y en ello van nuestros esfuerzos para luchar contra el fascismo, la guerra, el racismo, la xenofobia y la explotación del hombre por el hombre. El Partido tiene mucho que aportar en estas luchas a lado del pueblo por su emancipación.
Seguimos siendo un Partido joven con una larga experiencia de decenas de años en la lucha de nuestro pueblo. Seguimos siendo un Partido en construcción. Seguimos siendo políticos a la antigua, sin paga, sin dobleces, sin mezquindades. Seguimos siendo patriotas. Seguimos siendo internacionalistas. Fuimos, somos y seremos comunistas.
Para ello tenemos un camino trazado, el camino de la ruptura con el gobierno y con el sistema; impulsar la formación de las unidades de producción independientes, al tiempo que desplegamos una lucha cultural, ideológica y política en contra de las tesis mentirosas y cínicas de nuestros enemigos históricos.
La vía es compleja. Se trata no solo de impulsar formas no capitalistas de producción económica, distintas relaciones de producción que coexistan con las caducas, compitan con ellas y, en su momento las desplacen, sino también desarrollar una nueva cultura, una nueva manera de entender la vida, el mundo y la sociedad humana; Emprender nuevas formas de relación entre el hombre y la naturaleza y entre los hombres mismos. Que todas los que resistimos, en cualquier parte del planeta, nos unamos para combatir al enemigo común de la humanidad: el capitalismo. Creemos que debe existir quien colabore a tejer este puente, esta alianza, este conocimiento del otro, a crear ese espacio de convivencia, de análisis, de lucha. Y, también entendemos que dicha tarea es colosal. Propia de quienes construyeron la comuna en Paris, de quienes ejercieron su dictadura de clase en el poder para el bien de la humanidad, y quienes ocasionaron que el sueño siga existiendo por más muros que se hayan caído, de quienes desde una isla en medio de la mar nos enseñan que otro mundo es posible…y propia, de quienes mandan obedeciendo desde el territorio más libre, combativo y hermoso de México: las comunidades zapatistas.
Compañeros y amigos:
El cumpleañero los invita que juntos vayamos creando un espacio de reflexión y análisis de nuestra realidad. Nosotros queremos conocerlos más y escuchar detenidamente sus opiniones e ideas para transformar esta realidad que nos parece oprobiosa.
Bajo la figura de conferencias o conversatorios o como se llamen podemos crear ese espacio donde participemos las organizaciones, los grupos, los colectivos que estemos interesados en cambiar de manera verdadera las cosas. A quienes nos interese conocer la realidad de nuestro territorio, el conocimiento de nuestras resistencias, y la unidad de ellas para continuar con el proyecto de que nadie este solo, de que todas las luchas se hermanen, hacer realidad el que, si tocan a uno, nos toquen a todos. El de una vez juntos vayamos a la ofensiva para destruir el capitalismo y crear una nueva sociedad. ¡Créanos, no tenemos otra ambición!
Es nuestro objetivo continuar con todos nuestros esfuerzos, como siempre lo hemos hecho, para contribuir a la unidad de los revolucionarios. Siempre lo haremos. Ahora no nos ira mal como en el pasado, porque aquellos anticomunistas y pequeños burgueses, ya se quitaron la máscara desde hace mucho tiempo, hoy están en el gobierno, son caporales del imperio. Y nosotros estamos acá abajo y a la izquierda. Y no queremos apaciguar a nadie. Al contrario, queremos alborotar a los desposeídos, a los más.
El tango de Gardel dice, que es un soplo la vida y que veinte años no es nada. Pues se puede decir fácil, pero todos sabemos que no lo es.
Hace 20 años y un poco más, iniciamos la construcción de nuestro Partido. Aún tenemos muchas tareas, metas y aspiraciones junto con los defectos y vicios organizativos propios de cualquier equipo de seres humanos. Cierto que es un Partido en construcción, con fallas y aciertos, pero es nuestro. Este es nuestro partido, y nadie nos lo regaló. No es copia y calca de nadie. No es producto de manuales y recetas. Hace 20 años y más que iniciamos el largo proceso de construir, y es aquí donde hemos aprendido que, en política, como en otras cosas, construir es inmensamente más difícil que destruir, y que son muchas las virtudes, talentos, esfuerzos y sacrificios que se necesitan para construir, pero también son muy pocas las mezquindades, defectos, complejos, sombras y telarañas mentales que se necesitan para destruir lo construido.
Desde hace 20 años construimos nuestro partido, no para regocijarnos nosotros mismos sino para construir una herramienta que sirviera a los que menos tienen, a los que viven de su esfuerzo personal, para luchar por los que no tienen esperanza, por los que mueren por hambre, por los que sufren en este país y en el mundo. Como militantes podemos afirmar que celebramos las enormes satisfacciones que nuestra actividad política nos ha dado, y también celebramos el privilegio de ser lo que somos. Porque para nosotros ser Comunista, no es un sacrificio, para nosotros ser comunista es un privilegio.
Para nosotros…
¡Siempre es 26!
¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!
¡Viva el Partido de los Comunistas!
P.d.
A los marxistas leninistas, con capucha o sin ellas nos gustan las posdatas.
Mención aparte requiere nuestro compañero Alejandro Gascón Mercado, fundador y constructor de nuestra organización.
En 1994 Alejandro recorrió el país haciendo un gran sacrificio físico y económico como candidato comunista a la presidencia de la República. En esa campaña que intentaba mostrar a los mexicanos y al mundo que la lucha por el socialismo seguía vigente a pesar de la declinación de la Unión Soviética, a Alejandro se le fue la vida. Pero sabía de qué lado estaba el deber. Y como siempre, cumplió. Más de 300 mítines en un año. Platicas, reuniones, conferencias. Agitación política permanente.
Alejandro contribuyó ideológica y económicamente a la creación del Partido de los Comunistas, quien lo premió extendiéndole el carnet de militante número uno.
Alejandro creó, formó, promovió, comunistas a su estilo. Es decir, con todos los defectos y virtudes de nuestro pueblo, ligados profundamente al dolor y a las alegrías de los mexicanos, integrados plenamente a sus luchas históricas y concretas.
Por eso los discípulos de Alejandro Gascón Mercado siempre estaremos alejados del oscurantismo, de las absurdas prácticas de pequeños grupos que se reclaman como comunistas pero que actúan con amargura y paranoia, y se refugian en el clandestinaje sólo para que nadie los moleste, pues ni siquiera se atreven a conspirar contra el gobierno. Como aquellos del pasado que de supuestos perseguidos se convirtieron en perseguidores reales, pero de los funcionarios de Gobernación para pedirles más prerrogativas.
Nosotros nunca escondimos ni esconderemos nuestros objetivos de clase ni la decisión de construir el sistema socialista en México, aunque por ello pudiéramos perder simpatías, votos, apoyos, libertad y la vida misma. Somos y seremos Comunistas.
Y en nuestro actuar presente y permanente vive por siempre Alejandro Gascón Mercado y todos nuestros muertos que nos antecedieron en esta pelea.
¡Aquí estamos Firmes Alegres y Dignos!
Hoy cumplimos 20 años sin rajarnos y haciendo honor a nuestros muertos, y luchando por los vivos y los pobres de la Tierra.
¡Salud!







