A 9 años, a nosotros no nos llega el olvido

“Porque llegará el tiempo en que paguen quienes nos deben todo.

Pagará quien persiguió, pagará quien encarceló, pagará quien golpeó y torturó.  Pagará quien impuso la desesperación de la desaparición forzada.  Pagará quien asesinó.

Porque el sistema que creó, alimentó, cobijó y protegió el crimen que se viste de mal gobierno, será destruido.  No maquillado, no reformado, no modernizado.  Demolido, destruido, acabado, sepultado será.”

EZLN

Por RACAPI

En los pasillos de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional caminaba sin llamar la atención uno de los hombres más inteligentes que he conocido. El Dr Alejandro Polshov. Formado en la Unión Soviética, físico nuclear, decidió venir a terminar sus años como investigador y como ser humano a México. Murió a resultas de la radiactividad de Chernóbil y siendo maestro e investigador del IPN. De él aprendí una de los mejores conceptos para describir al Neoliberalismo. Palabras más, palabras menos, nos dijo que era una doctrina económica, política, social, jurídica y cultural “para destruir a la naturaleza”. Hoy podríamos sumarle que una de sus características fundamentales es la destruir la memoria.

Ayer se cumplieron 9 años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Y el neoliberalismo continúa tratando de borrar de nuestra memoria tan deleznable acontecimiento. Años atrás ha intentado, muchas veces con éxito, borrar nuestra memoria histórica de la lucha de clases. Por otro lado, el neoliberalismo ha intentado establecer que las contradicciones han hecho mucho daño a nuestro desarrollo. Cuando han sido precisamente las contradicciones resueltas a favor de nuestro pueblo y de los de abajo, lo que ha desarrollado nuestra Nación. Así fue en la Independencia, en la Reforma y en la Revolución. Y en otros momentos relevantes de nuestra historia.

Otro intento de olvido, ese si con bastante éxito, ha sido el papel histórico del Ejercito mexicano. Han intentado borrar de la memoria de nuestro pueblo que este ejército ha claudicado siempre, por consigna, ineptitud y cobardía, en distintos eventos de nuestra historia, ante la defensa de la patria. Ha sido el mayor perseguidor, torturador y asesino de los movimientos de liberación. Participe de múltiples matanzas que no alcanzarían los renglones para mencionarlas de tantas que son. Y hoy, ungido como el gran constructor, vigilante y garante de la autodenominada cuarta transformación.

Desde el poder Ejecutivo se nos dice que “No es nada más culpar por culpar, no es nada más ‘fue el Estado o fue el Ejército’, no. Vamos a conocer la verdad”.  La realidad es que ya se le fue el sexenio y no cumplió en decirles la verdad a los padres de los 43 y al pueblo de México. Porque de que sabe la verdad, la sabe. Pero el obedece a los que verdaderamente mandan en México. Lo mismo ha sucedido con todas las luchas y demandas que continúan sin resolver, y que en campaña se comprometieron a hacerlo. Otro ejemplo es el rescate de los cuerpos de los 63 mineros de Pasta de Conchos. Porque al final de cuentas este gobierno sigue estando al servicio y representando a la misma clase social que los anteriores gobiernos. Los unos y los otros tan solo son caporales del imperio.

Los gobernantes actuales y los del pasado se disputan las migajas del presupuesto. Pero las decisiones importantes se toman en otro lado. Por eso la política económica de favorecer a los grandes monopolios continúa. Al igual que el tratado de libre comercio y el pago de la deuda externa.

Por eso continúa la política neoliberal de la destrucción de la naturaleza y el fomento permanente del olvido.

Que esperanza tenemos de justicia si el responsable principal del crimen de Ayotzinapa es “la estrella” de la cuarta transformación. No solo no regresaron a los cuarteles. Sino que manejan las aduanas, los aeropuertos, los puertos, hospitales; construyen el tren Maya, bancos, cuidaron las vacunas contra el Covid, participan en los diversos programas asistencialistas, y en un sinfín de proyectos de todo tipo. En conclusión, están metidos en todo. Además, no tenemos dudas, que participan preponderante en el negocio del narcotráfico. Hay quien dice que el Ejercito es el garante de la 4T. Y pues, señores y señoras, este ejercito es el mismo que desapareció a los 43. Así como es el mismo Estado que cometió el crimen horroroso de Iguala el 26 de septiembre del 2014. Es este pues un Estado bárbaro, constituido por traidores a la patria, bandidos y asesinos.

¿A quién también les borró la memoria el neoliberalismo? Pues aquellos que se desgañitaban por las calles reclamando justicia y la verdad, pero en cuanto llegaron las elecciones se fueron de cobra cheques servidores al gobierno. No son servidores de la nación, son gatos del imperio. Buen número de los activistas que nos acompañaban en el reclamo por la atrocidad de Ayotzinapa, hoy no dicen nada porque son parte de lo que decían combatir. En Nayarit, por ejemplo, tenemos una fracción de oportunistas que gracias a la lucha de Ayotzinapa hoy son regidores, diputados y hasta una senaduría suplente tienen. Por eso, ante este olvido y esta traición, hoy más que nunca sobresale la dignidad y fortaleza de los padres de los 43. ¡Cuánta dignidad! ¡Que hermoso ejemplo de lucha! Nosotros seguiremos junto a ellos, siempre. Pues quienes mienten son los de arriba. Los mismos de siempre.

No será pues hasta que otra clase social, la de los proletarios, la de los trabajadores, la de los jodidos tome en sus manos el destino de la patria y del mundo, que las cosas cambiaran realmente. Cuando la clase contraria a la que hoy manda, tome el poder, el gobierno y todo a su paso; entonces, solo entonces, se recuperará lo perdido, como la tierra, las minas, los mares, la industria, las playas, nuestros recursos, la ciencia y la tecnología, el deporte y la cultura. Solo entonces terminará la violencia y el miedo que hoy se apodera de la sociedad. Solo entonces conoceremos la verdad de donde están los 43 estudiantes. Recuperaremos los cuerpos de nuestros compañeros mineros de Pasta de Conchos. Se hará justicia y estarán en la cárcel o en el paredón todos los asesinos de las matanzas perpetradas por el Estado, ahí estarán quienes asesinaron a los bebes de la guardería ABC, quienes desaparecen a nuestros jóvenes, quienes matan a nuestras mujeres, quienes dañan a nuestro pueblo.

Hasta que termine el capitalismo, es que habrá justicia y se conocerá la verdad. No es asunto de caudillos trasnochados de una burguesía nacional inexistente. Es tarea de los que abajo luchamos y resistimos. Cuando termine la explotación, la miseria, la represión, el despojo y el desprecio, entonces, solo entonces, se construirá lo nuevo y será cuando sabremos donde están nuestros compañeros.

Mientras tanto, ni un paso atrás.

¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!

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