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sábado, agosto 30, 2025

3 posdatas 3 VI.- EL INCONFORME

3 posdatas 3

VI.- EL INCONFORME

  Primero bufó irritado.  Erizada la piel como gato huraño y rebelde, desdeñoso de cajas y pirámides.  Así nomás, sin avisar siquiera.

Luego, para quien no sabe, una especie de caricia tierna.  Después los zarpazos creciendo en cantidad y fuerza.  Más luego, un remolino de inconformidad.  Al poco, aquello era un corredero.  A la furia del viento se sumó una lluvia como para decirle al ventarrón que compartía su rabia.  Arrojó hombres y hojas contra las paredes de las champas y, lo juro, crujieron los cimientos del templete de concreto.

Viento y lluvia.  Ni para donde hacerse.  Mejor quedar a mitad de la furia que arriesgarse al vuelo de guillotina de las láminas arrancadas como desafiando el modesto pudor de los galerones ya limpios, con pintura y paredes renovadas.

Pero, por extraño que parezca, la tormenta respetó la periferia y se concentró en el centro.  Ahí donde el esqueleto de una pirámide se elevaba a no pocos metros de la grava.

Como diciendo: “Aquí pirámides no”.

Y las mantas que simulaban las paredes de la pirámide, se hinchaban con esa mezcla de alas y velamen que a ratos semejaban un navío errante y a ratos una aeronave extraviada, sin tierra a la vista, sólo con la certeza de que abajo permanecía el suelo esperando sin apuro, como diciendo “aquí nomás”.

Tratamos de hablar con él, pero, entre la lluvia y los ventarrones, apenas conseguimos que amainara lo suficiente para que los compañeros que habían trepado a lo más alto para colocar el signo del dinero bajaran.  Inmediatamente un fuerte y concentrado soplido terminó por arrancar el velamen y la manta voló montaña arriba.

Así nacen los fantasmas”, pensé.

Empezamos a explicar atropelladamente que no era para que quedara de por sí, sino que era más bien como una explicación de la política.  Para revelar, pues.  Que nada de dioses falsos o verdaderos.  Que de por sí se va a destruir.  No sólo ésa, sino que todas las pirámides.  Sí, en el todo y las partes.  Sí, en todos los rincones del planeta.

Amainó de a poco, como dudando de nuestro compromiso.

Se fue luego pero no rápido, como diciendo “si el ser humano no cumple, cumpliremos nosotras, las partes de la madre primera”.

-*-

El SubMoy checó la construcción y sentenció: “No fácil va a caer”.

Un compa como que caló la construcción haciendo, con su machete, una muesca en uno de los travesaños.  Sólo murmuró: “de que va a caer, va a caer.  De repente dilata, pero cae porque cae”.

Lo más difícil va a ser la columna central, está muy maciza”, agregó, “va a haber que ponerle mucha fuerza, muchas ganas y no pocos, sino que muchos”.

O sea: en común y organizados”, sentenció un joven pintor.  Todos reímos, aunque todavía con el susto de ese viento irritado que a saber de dónde vino.

Ese poste está bien enraizado.  Aunque lo tumben, retoña.  Hay que arrancarlo hasta las raíces”, acotó una mujer ya de edad, plantada en jarras frente a la construcción de madera, como desafiándola.

Es su alma de la sistema”, respondió una compañera a la pregunta de una niña sobre el mástil central, “la propiedad privada de la tierra, de las máquinas, de las casas, de la gente, de la naturaleza, de los sueños y las pesadillas, de los cielos y los mares, de lo que se ve y lo que no se ve, del mundo pues.  Está metida no sólo en la base de la sistema.  También en nuestra cabeza, en nuestro corazón y en nuestra historia”.

-*-

Pero ¿cuántos vienen?”, me preguntaron.

Un buen tanto”, respondí.

¿Pero traen su gana de luchar?”, insistieron.

Saber”, me dije, “como dice el SubMoy: falta ver”.

Oyes capitán, ¿esa cosa va a estar ahí toda la vida”, me pregunta una miliciana.

No, cómo crees, es para la plática zapatista. ¿Por qué preguntas?

Porque creo viene un equipo de fútbol y pues esa cosa está en el frente de una de las porterías, por donde está nuestro comedor.  Entonces no va a haber ni partido ni comida.  El partido de futbol, vaya y pase, pero la comida, pues…

La tarde empezó a brotar de los árboles.  Por un instante, coincidieron la luna, el sol, la lluvia y el viento, compareciendo ante la montaña.

-*-

Eso, ¿va a estar ahí siempre?

Pues no, por eso estamos luchando.  De repente dilata, pero ya vamos a ser más.

Y en el viento siguió la advertencia que la lluvia grabó en la tierra:

Si el ser humano no cumple, cumpliremos nosotras,
las partes de la madre primera.  La pirámide caerá”.

-*-

No muy lejos en calendarios y geografías, Palestina seguía siendo una lágrima de sangre en el rostro indiferente de los gobiernos del mundo.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

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