Por: Irma Elena Aguirre Tejeda /Célula Salvador Castañeda O´Connor
En estas últimas semanas hemos comprobado que el trabajo de manipulación informativa hacia a la sociedad por parte de los imperialistas ha funcionado para distorsionar lo que es real.
Nos desarrollamos en un escenario comunicativo que ha sido colonizado por el imperialismo que utiliza la atención como recurso principal para transformar la violencia, la mentira, la intervención militar, territorial en herramientas de poder.
La atención mediática como núcleo del conflicto comunicacional actual, se convierte en un nuevo campo de batalla en el que destaca una construcción de narrativas falsas viralizadas, creadas por el dominio imperialista a su conveniencia.
Como señala Marx, con el paso del tiempo el capitalismo genera formas crecientes de irracionalidad en la sociedad. Hemos llegado a un punto en el que ésta irracionalidad es capaz de aniquilar pueblos enteros con el fin de probar arsenales armamentísticos, impulsar su industria militar y borrar prácticamente a un país del mapa, como ocurre en Palestina.
Ahora con este nuevo mecanismo de comunicación, la irracionalidad que se produce y difunde a través de las redes sociales virtuales tiene su verdadero origen en las raíces mismas del modo de producción capitalista.
El objetivo primordial de estas narrativas es eliminar la memoria histórica de los pueblos, envueltas entre la enajenación, la división del pueblo, las banalidades, la frivolidad y el fetichismo de la mercancía.
Las narrativas para intervenir a naciones han ido cambiando. Hace decenas de años, Estados Unidos entraba a través de los golpes de estado en países latinoamericanos. Hoy con el actual gobierno de Trump, es a partir de la defensa de dichas naciones con la palabra libertad para los países, salvaguardar a ese pueblo de los “narcogobiernos”, “narcomunismo”. En fin, ingresando como un país heroico para salvaguardar a los pueblos (como en el caso de Venezuela, que tiene la reserva más grande del mundo en petróleo y minerales como el coltán, el thorium que son el tesoro para originar la Inteligencia Artificial General).
Es relevante ser consientes como este instrumento de enajenación ingresa para distorsionar lo que es Capitalismo y el Socialismo. En nuestros días lo definen desde una perspectiva subjetiva, ambigua, turbia y no desde el hecho objetivo, histórico, filosófico, desde la esencia económica y política.
El mensaje del imperialismo hacia la sociedad, es que en el Capitalismo existe libertad, es decir, libertad de vivir como te plazca, libertad de desplazarte a donde quieras (al mar, al bosque, a cualquier lugar atractivo y paradisíaco), adquirir cualquier producto desde un dulce hasta un territorio, empresas, recursos naturales, etc.
En cambio, el Socialismo según los imperialistas, no existe libertad, libertad de trasladarte de un lugar a otro, libertad de expresión, libertad de comprar, de tener un hogar con lujos, solo de vivir como un pobre pordiosero, sin posesiones.
Contrastando las invenciones viralizadas antes mencionadas en las redes sociales, plataformas, aplicaciones, series y películas, entre otras, la realidad es que así no son las cosas.
Primeramente, por medio de un sustento basado del análisis económico político desde el enfoque materialista dialéctico, debemos desenmascarar el verdadero Capitalismo. Un Capitalismo que arrasa con todo, es voraz, agresivo con la naturaleza, con el medio ambiente y con el ser humano.
La libertad es de quién tiene el Capital, de quién posee el dinero para lograr esa libertad de la que tanta hablan, de esa minoría que posee los medios de producción, las empresas, las minas, las playas, los recursos naturales. Mientras, el pueblo y la clase trabajadora en el Capitalismo, solo posee su fuerza de trabajo. Más allá de las necesidades humanas, crea un sistema alienante y autodestructivo que genera crisis recurrentes, explotación, y desvincula la producción del bienestar social y la naturaleza.
Sin embargo, en el Socialismo desde su desarrollo, sin intervenciones, sin bloqueos económicos, financieros y comercial (como los que atraviesa Cuba desde hace 65 años por los Estados Unidos), se desenvuelve en una patria que triunfa en todos los sentidos, sin necesidad de explotar al hombre, respetando los derechos humanos, cuidando y protegiendo la vida humana y del planeta, a través de los valores más humanos. Y lo podemos ver a pesar del bloqueo en Cuba que ningún niño duerme en las calles, no existe la desnutrición, todos cuentan con las necesidades básicas para la sociedad, alimentación, educación, salud, techo, cultura, deporte.
En el Partido de los Comunistas defendemos la soberanía de los pueblos, apelando por la verdad a través de las narrativas reales, de clase, con conciencia histórica. Asumiendo que la batalla sigue siendo entre opresores y oprimidos, entre explotadores y explotados, entre dueños de los medios de producción y el proletariado, entre capitalismo y comunismo.
No seamos víctimas de la cultura irracional, no ignoremos el grito de la humanidad, seamos voces de la realidad, seamos voces de la libertad.







