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miércoles, febrero 4, 2026

Acto por el XXII Aniversario del Partido de los Comunistas, Intervención de Rafael Castañeda, Secretario General.

Conversatorio: El Partido de los Comunistas: Pasado, Presente y Futuro.

El mundo que soñamos aún está por construirse, y es tarea nuestra hacerlo posible.

Mensaje del camarada Rafael Castañeda Pineda, Secretario General del Comité Central en el evento realizado por el 22 aniversario del Partido.

A 22 años del nacimiento de Partido

A 31 años de la campaña de Alejandro Gascón Mercado, del inicio del reagrupamiento de los comunistas mexicanos, del levantamiento zapatista.

A años luz del reformismo y de creer que algo bueno se puede hacer dentro del sistema.

Hoy este destacamento de luchadores organizados cumplimos 22 años. Podemos ser individualmente buenos o malos militantes. Pero como colectivo somos un grupo consecuente, leal, honrado e íntegro. Hace unos días leí con entusiasmo al sentirme identificado con el significado de “íntegro”. Significa que lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos son la misma cosa.  Y es que somos consecuencia de la lucha histórica de nuestro pueblo y de aquellos que enarbolaron las banderas rojas y la ideología de Marx de Engels y de Lenin.

Hoy recordamos Las Tesis de Abril como nadie:

“Debemos llamarnos Partido Comunista, como se llamaban Marx y Engels. Debemos repetir que somos marxistas y que nos basamos en el Manifiesto Comunista.

La humanidad sólo puede pasar del capitalismo directamente al socialismo, es decir, a la propiedad común de los medios de producción y a la distribución de los productos según el trabajo de cada cual. Nuestro Partido va más allá: afirma que el socialismo deberá transformarse inevitablemente y de modo gradual en comunismo, en cuya bandera campea este lema: “De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”.

Pero nosotros queremos transformar el mundo. Queremos poner término a la guerra imperialista mundial…Y tenemos miedo de nosotros mismos. No nos decidimos a quitarnos la camisa sucia a que estamos “habituados” y a la que hemos tomado “apego”… Mas ha llegado la hora de quitarse la camisa sucia, ha llegado la hora de ponerse ropa limpia.”

Compañeras y compañeros:

Hoy quienes estamos de fiesta pertenecemos a una organización que piensa que la lucha de hoy, es la lucha por la vida, por la libertad y el socialismo.

Mi partido, el de los Comunistas, no ha renunciado a la vía electoral ni a ninguna otra forma de tomar el poder, pero en las condiciones de un gobierno integrado por neoliberales y fascistas, el sistema electoral no es más que un mecanismo para legitimar a los mismos traidores y golpistas que detentan el poder, al servicio del imperialismo y de los monopolios globales. Se trata de legitimar a los caporales del imperio. Se digan de izquierda, de derecha o de centro.

No por ingenuidad o voluntarismo y mucho menos por vanidad, nuestro Congreso Nacional, máxima autoridad de nuestro partido, ha aprobado en reiteradas ocasiones, mas recientemente en su quinta edición, un programa cuyo único punto es la toma del poder. Lo hemos hecho con el objeto de dejar bien claro, ante propios y extraños, nuestra decisión de romper con el reformismo para siempre y establecernos como un partido revolucionario.

Hoy necesitamos un frente de los de abajo, un frente proletario nacional, que incluya a la clase obrera, los campesinos, los pueblos originarios, a los maestros, los intelectuales de vanguardia, a las mujeres combatientes y a la juventud revolucionaria. A quienes defienden un árbol, un rio, un espacio. A quienes luchan por la vida en cualquiera de sus manifestaciones. A los movimientos emergentes que luchan contra los golpes de este sistema.

Como quienes nos gobiernan han mostrado plenamente su servidumbre respecto del imperialismo y se comportan, desde el gobierno, como enemigos de nuestra Nación y de nuestro pueblo, ha sido correcta la decisión de nuestro partido de romper con el sistema y buscar la alianza con todas las resistencias organizadas del país, para expulsarlos del poder, para recuperar la libertad, reconquistar la independencia nacional, el desarrollo económico independiente y una democracia verdadera. En una sola frase: Para salvar la Vida.

El objetivo histórico, del presente y futuro de nuestro partido es construir en México el sistema socialista.

Hoy lo repetimos, nuestra línea política es:

Ruptura con el sistema capitalista y formación de un Frente Proletario por la Vida, la libertad y la independencia nacional.

El Frente Proletario por la Vida nos da la oportunidad de organizarnos y luchar junto a todos aquellos que están defendiendo la vida y el territorio, pues con ello reafirmamos que nuestra labor principal en la lucha de masas es contribuir a la unidad de los trabajadores y de las resistencias anticapitalistas.

Hoy a 22 años, podemos reiterar que nuestro sello principal es que, a diferencia de las historias de enfrentamientos y rupturas entre los partidos de la izquierda, el nuestro surgió de un proceso unitario. Somos un Partido radical pero no sectario.

Otra gran sello es que nuestro partido, en una época de contrarreformas, de disposiciones regresivas, anti históricas y anti populares no nació ni pudo haber nacido, como un partido reformista, sino como un partido revolucionario, cuyo único punto de su programa es la toma del poder, como lo dijimos anteriormente, sin importar el tiempo que nos lleve el intento, para construir en México un sistema social, económico y cultural que supere al capitalismo, aboliendo la propiedad privada de los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio, y la explotación del hombre por el hombre. Construyendo una sociedad diferente donde se privilegien principios como la amistad, la solidaridad, la cooperación, el amor y la ayuda mutua sobre el egoísmo, el desprecio, la ganancia y la explotación.

La idea de decir que el punto único de nuestro programa es la revolución socialista no quiere decir que ya creemos que somos una gran fuerza y podemos decidir el rumbo del país mañana mismo. No es vanidad ni locura.

Sólo significa una cosa más sencilla: ¡Que hemos llegado a la experiencia concreta de que ninguna de las grandes y pequeñas demandas de la Nación mexicana se pueden cumplir en este sistema capitalista! Hoy ninguna de las demandas de la humanidad se puede resolver en este sistema. ¡Ninguna!

El que diga lo contrario está conduciendo al pueblo al conformismo, al apaciguamiento y a la tranquilidad, cuando lo que debemos hacer los comunistas es levantar el ánimo revolucionario e irnos a la insubordinación e insurgencia pacífica. Los comunistas queremos tumbar todo, cambiar todo.

Nuestra pelea, nuestra lucha, es la movilización revolucionaria de las masas. Y es aquí donde tenemos una gran tarea de reflexión y análisis para concluir los alcances, tareas y significado de dicha movilización.

Junto al movimiento anticapitalista que encabeza en México el EZLN y el CNI, hemos abierto una nueva vía revolucionaria, distinta a la que tradicionalmente dividió a los revolucionarios en el pasado. Encontramos un nuevo camino: organizar la lucha desde abajo y a la izquierda, junto a los que sufren, a los que resisten. Convencidos estamos que cuando los miles de resistencias que existen en este país, se fundan en una sola estrategia y dirección común, el sistema caerá.

Otro gran sello de nuestro Partido, y que hoy es materia de orgullo mencionarla, es que no fue casual que naciéramos un 26 de Julio. Escogimos ese día para mostrar nuestros lazos fraternales con los comunistas cubanos y dejar muy en claro, que nuestro amor por el pueblo cubano y su revolución es inmarcesible, inefable e inconmensurable.

Nosotros no somos ocasionados, ni nacimos in vitro. No somos náufragos de escuela filosófica alguna en desuso, ni huérfanos de ningún ensayo político fracasado. No somos de generación espontánea. Somos un Partido con historia, con raíces y con nuestros muertos que nos han heredado camino, es decir, vida.

Sostenemos con firmeza la doctrina marxista leninista y sus partes fundamentales, el materialismo dialectico-histórico, la economía política y el socialismo científico; nos valemos de las enseñanzas de Miguel Hidalgo, Flores Magón, Zapata y Pancho Villa, como una guía para la acción, del heroico pueblo cubano, su partido y el ejemplo eterno del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.  Y de todos los revolucionarios del mundo.

Compañeros y amigos:

¿Cuál es el futuro de nuestro Partido?

Inevitablemente la victoria.

Tenemos muchas tareas hoy.

Debemos contribuir a conformar, reedificar, fortalecer la Dualidad del Poder. Se llame o se presente como Comité del Pueblo, Barrio, Comunidad, Comuna, Caracol, Red ,Común, Soviet.

Ese término leninista de la dualidad de poder, hoy tiene mayor validez que nunca. Lenin lo expresó en su momento: “La peculiaridad esencial de nuestra revolución, la que más imperiosamente requiere una atención reflexiva, es la dualidad de poderes”

Quienes luchamos acá abajo y a la izquierda no estamos añorando volver a los palacios y a sus cámaras. No pretendemos ser regidores, diputados, jueces, presidentes municipales, gobernadores. ¡Nada de eso!. Lo que queremos es hacer poder popular. Poder Dual. Ganarles en la conciencia y en el convencimiento de nuestro pueblo de que allá arriba nada se puede lograr. Ni salud, si seguridad, ni trabajo, ni alimentación, ni estudio, ni dignidad, ni vida ni nada. Nuestro pueblo debe organizarse para sobrevivir.

Seguimos pensando como Lenin que “La cuestión fundamental de toda revolución es la del poder estatal. Sin comprenderla, no puede haber participación inteligente en la revolución, ni mucho menos dirección de la misma”.

Y aspiramos a contribuir en la creación y en el fortalecimiento de espacios de lucha, de organización alternativas al sistema que todo destruye. Ya existen varios ejemplos a lo largo y ancho de la patria. Las comunidades zapatistas son uno de ellos.

¿Qué es este doble poder? Se preguntó Lenin. Y se respondió: ““Junto al gobierno de la burguesía, ha surgido otro gobierno, hasta ahora débil e incipiente, pero sin duda un gobierno que realmente existe y está creciendo: los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados.”

¿Cuál es la composición de clase de este otro gobierno? Está formado por el proletariado y los campesinos ¿Cuál es la naturaleza política de este gobierno? Es una dictadura revolucionaria, es decir, un poder basado directamente en la toma revolucionaria, en la iniciativa directa del pueblo desde abajo, y no en una ley promulgada por un poder estatal centralizado. 

Este poder es del mismo tipo que la Comuna de París de 1871. Las   características fundamentales de este tipo son: 

  • La fuente del poder no es una ley previamente discutida y promulgada por el parlamento, sino la iniciativa directa del pueblo desde abajo,
  • La sustitución de la policía y del ejército, por el armamento directo de todo el pueblo; el propio pueblo armado ; 
  • Los funcionarios, la burocracia, son sustituidos de modo similar por el gobierno directo del propio pueblo Esto, y solo esto, constituye la esencia de la Comuna de París como un tipo especial de Estado.

Para convertirse en un poder, los trabajadores con conciencia de clase deben ganarse a la mayoría.”

Lenin decía y hoy lo continuamos teniendo presente:

“Creemos un Partido Comunista proletario; sus elementos ya han sido creados por los mejores partidarios del bolchevismo; agrupemos nuestras filas para el trabajo de clase proletario; y un número cada vez mayor de proletarios, de los campesinos más pobres, se alineará con nosotros.”

Por eso hoy nosotros ratificamos la razón de nuestra existencia.

Hoy repetimos como Lenin: Necesitamos al Partido. Al Partido Comunista. Que en México se llama Partido de los Comunistas.

Otros podrán dedicar sus esfuerzos en cambiar las cosas y en mejorar su entorno con la construcción de otros grupos y colectivos. Otros irán a la beneficencia pública. Unos más pensaran en rezar y dejar a seres superiores el problema. Otros darán o pedirán limosna. Otros no harán nada. Nosotros, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, damos nuestra contribución consciente para construir un mundo mejor, en el Partido. En el Partido de los Comunistas.

El futuro del Partido tiene que ser superior a lo que tenemos ahorita. Y únicamente será con esfuerzos colectivos que podremos sacar adelante a nuestra organización. Con trabajo, estudio, voluntad inquebrantable, pero también con alegría, dejando de lado las diferencias en el estilo de trabajo, reconociéndonos como comunistas, como militantes del Partido. Desde la terquedad e intransigencia de nuestros principios para anteponer a nuestros intereses personales los intereses del colectivo, los de la lucha por la humanidad, los de la construcción del socialismo.

Nada ni nadie es más importante que el objetivo colectivo, el nuestro, el de nosotros.

Es necesario ser cualitativamente distintos, en el sentido que debemos de ser más estudiosos de nuestra línea política, de nuestras tesis, de nuestra filosofía, de nuestro pensamiento político y económico. Pero eso no implica estar separados de las luchas de nuestro pueblo, de ser ajenos a sus problemas y dolencias. Es necesario que todos y cada uno de nosotros, nos hagamos responsables de nuestros actos, de nuestra conducta y por tanto del crecimiento del Partido.

Todos y cada uno debemos de tener tarea en concreto, que nadie se quede sin trabajo en el Partido. La socialización y distribución de las tareas será indispensable para el crecimiento del mismo. Y que todos nos sintamos, hoy más que nunca, orgullosos de ser comunistas.

Nuestras ideas deben llegar a la mayor cantidad de personas, es necesario que el pueblo de México voltee a ver a nuestro Partido como un referente y como un espacio colectivo en el cual se pueden organizar, aprender, estudiar y aportar a la lucha revolucionaria y verdaderamente transformadora. Somos un grupo de militantes con prestigio, el cual debemos fortalecer y del cual debemos aprovecharnos para crecer.

Por eso el trabajo en la Difusión ha iniciado. Tenemos muchas dificultades. Pero estamos conscientes de ellas. Nos sabemos primerizos e inexpertos en muchas cuestiones tecnológicas. Pero pronto seremos mejores y estaremos a la altura de las necesidades.

Hemos avanzado en la organización. Se recorre el país entero. Se habla con las células. No hay nada más importante en nuestra organización que las células. Y vamos a crear más.  Debemos de fundar una, diez, cientos de células a lo largo y ancho del país. Nuestro Partido debe tener presencia nacional, en las principales ciudades y centros de trabajo del país. Para ello debemos de mejorar nuestras formas de difusión, de acompañamiento de las luchas, nuestras finanzas, nuestra formación política.

Los planes y proyectos de formación van a caminar de mejor manera. Son muchos las tareas. Por un lado, el desarrollo del plan estratégico de implementación de la política de cuadros del Partido. El estudio permanente en células, en comités y en la escuela nacional Salvador Castañeda O’Connor. Así como la creación del Aula Virtual Luis Alfonso Vargas Silva y el Seminario Juan Manuel Enríquez.

Le daremos un vuelco a nuestra mística revolucionaria y nuestro eterno compromiso y reconocimiento con nuestros maestros, con la creación y otorgamiento de la Medalla a la Lealtad llamada Graciela Romo Rodríguez.

Que sea orgullo militar en este Partido, ser parte de este destacamento revolucionario, que tienen raíces, historia y por ende muertos. Esta es nuestra casa, nuestro hogar y trinchera.

Construimos el presente todos los días porque queremos construir futuro. Las condiciones en el mundo no están para vacilar, el fascismo y los grupos más reaccionarios en el mundo han contraatacado a los pueblos junto con el imperialismo, de ese tamaño debe ser nuestra respuesta.

Quien piense que la lucha por la vida es para un pequeño grupo está equivocado. La línea de la lucha por la vida es más amplia aun que lucha contra el fascismo que encabezaron en el pasado Togliatti y Dimitrov.

Debemos llamar a nuestro pueblo a luchar, pero debemos de crear un programa concreto, de defensa de la vida, defensa del territorio, defensa de nuestra integridad, por justicia, por paz, por la memoria, por la aparición de los desparecidos. Debemos llamar a la creación de comités del pueblo, de comités de defensa proletaria, de comités de barrio, de comités de lucha por la vida o como quieran llamarle. Crear Unidades de producción Independiente.

Organizar, organizar y organizar.

Debemos crear poder popular, para contribuir a la Dualidad de Poder. Nosotros si somos de izquierda y esa es la diferencia con los caporales.

Pues estos que se dicen de izquierda y dizque nos gobiernan, han desarticulado al pueblo, que, junto con las organizaciones criminales de este país, han roto el tejido social.  Es necesario tener claro a qué y a donde vamos a llamar al pueblo a luchar. Los que ahora nos gobiernan ya se han quitado las máscaras, han entregado las riquezas de este país a los grandes monopolios trasnacionales, y militarizado como nadie, al territorio nacional. Ya sea como Marina, como Ejercito, Guardia Nacional o como delincuencia organizada, pues son los mismos.

Que no se nos olvide: el gobierno actual se disfraza de izquierda, pero es un lobo con piel de pueblo. Son los nuevos administradores de la muerte; los que tienen contentos a los poderosos. Los que han logrado que sus ganancias se incrementen considerablemente y quienes momentáneamente han apaciguado algunas rebeldías y estallamientos. Ellos que se dicen transformadores, usan nuestro lenguaje, nuestras luchas y nuestras muertas y muertos. Pero son cómplices del despojo, de la represión y de las desapariciones.

Camaradas tenemos una misión que cumplir, fortalecer al Partido, formar nuevos cuadros. Fortalecer el aparato existente del Partido. Su estructura.

En los últimos meses hemos perdido camaradas invaluables para nuestra organización. Pero ya nos estábamos preparando cuando dijimos que el Partido de gigantes ya no existía. Cuando dijimos que la responsabilidad ya no era de uno solo. Ni de dos  o tres. Sino de todos. Ahora somos colectivo. ¿Como vamos a suplir la perdida, el trabajo y militancia de los compañeros que han muerto? Con trabajo, con organización, con colectivo. Ya no somos un yo, sino somos un nosotros. Haremos el trabajo Con hermandad y solidaridad, con camaradería entre nosotros, con respeto y alegría, con confianza en el porvenir.

Aquí no hay caudillos, ni lideres supremos, hoy somos un colectivo de colectivos, una organización de organizaciones. Un nosotros. Dialectalmente superior a cualquier individualidad por brillante y entusiasta que esta sea.

En medio del caos y la violencia que impone el capitalismo, el comunismo no es una idea del pasado, es una necesidad urgente del presente. Porque mientras unos pocos acumulan riquezas, millones sobreviven en la precariedad. Porque frente a la mentira del progreso individual, nosotras y nosotros levantamos la bandera de lo colectivo, de la dignidad, de la justicia verdadera. Aunque no tengamos todas las respuestas, sabemos que nuestra lucha es digna, porque nace del dolor del pueblo, de la rabia organizada, del amor profundo por la vida. Y por eso caminamos al lado de las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, porque su lucha también es nuestra.

A 22 años del Partido de los Comunistas, lo decimos con firmeza: el mundo que soñamos aún está por construirse, y es tarea nuestra hacerlo posible.

En estos 22 años, muchas personas han pasado por nuestras filas. Algunas, afortunada o lamentablemente, se fueron.  Sentimos solo pena por ellos.

Pero hoy que estamos de fiesta, el homenaje es para los firmes, dignos y alegres que luchan en el Partido todos los días.

Porque hemos tenido compañeras y compañeros que hasta el último minuto de su vida fueron coherentes, firmes, leales al pueblo y a sus convicciones. A ellas y ellos les debemos respeto, memoria y continuidad. Porque si algo nos sostiene, es esa certeza profunda de que hay quienes no se rinden, no se venden y no se cansan, porque saben que luchar por un mundo nuevo vale más que cualquier promesa vacía del sistema. Porque saben que solo vale la pena vivir para luchar por el socialismo.

¡Por los que nunca se han rajado, va nuestra vida y nuestra lucha!

¡Venceremos! Nosotros los pequeños, haciendo cosas pequeñas, en algún lugar pequeño, haremos lo que nos corresponde. Sumaremos. Y pronto, muy pronto, aunque tarde: venceremos.

¡Venceremos!

¡Venceremos!

¡Venceremos!

¡Viva el Partido de los Comunistas!

¡Viva la Vida!

¡Muera la muerte!

¡Desde la intransigencia de nuestros principios, por nuestros muertos: Venceremos!

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