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domingo, agosto 31, 2025

La izquierda en Aguascalientes

Mirar Aguascalientes implica partir de su base material: un territorio moldeado por la agricultura, la pequeña y mediana propiedad rural, y —ya en el siglo XX— por el nodo ferrocarrilero y los corredores industriales que forjaron un proletariado propio. De esa base surgió una corriente a la cual, nunca le han disputado la hegemonía: una tradición conservadora (vinculada a la tierra, la Iglesia y la pequeña burguesía urbana) por otro lado existe una pequeña corriente popular/proletaria que, en ciclos, irrumpe con fuerza, pero de manera general vive en el letargo..

En el siglo XIX y la primera mitad del XX, la balanza se inclinó con frecuencia hacia el orden conservador: desde las expresiones clerical-terratenientes que acompañaron la intervención francesa, hasta los levantamientos cristeros que canalizaron el descontento bajo banderas religiosas. Pero el auge del ferrocarril y la modernización productiva abrieron otra veta: el movimiento ferrocarrilero de 1958-59, la participación estudiantil de 1968, las expresiones revolucionarias de los setenta (FRAS y los vínculos con la LC23S) y las luchas urbanas por tierra y vivienda dejaron huella.

El resultado es un sentido común político marcado por la hegemonía conservadora, sí, pero surcado por memorias de rebeldía. Ese contrapunto —estructura económica, clases en pugna, ideología dominante y resistencias— es el suelo real sobre el que hoy nos preguntamos si hay izquierda, si tiene proyecto y si lucha por la equidad.

Para hablar de Aguascalientes y su historia política, debemos hablar de su paso por esa historia. Reconocernos en la historia, sin duda ayuda a entender con mayor profundidad las posibilidades que ha tenido el estado para forjar su ideología.

Entonces ¿Hay izquierda en Aguascalientes?
La izquierda actualmente es un espectro político, una visión sesgada de la historia, sobre todo de aquellos que promueven ideologías alternativas como una “tercera vía”. La izquierda es un engaña-obreros, un engaña-jóvenes; la socialdemocracia que gobierna actualmente nuestro país está impregnada de ello.

La lucha por el socialismo es en sí misma la contradicción frente a la ideología burguesa dominante y hegemónica. Pero esta lucha cuenta con miles de manos dispuestas a enarbolar las banderas rojas, pues la clase obrera está dotada de una ideología claramente superior, que propone nuevas formas de producir la riqueza y con ello eliminar la explotación que el capitalismo impone a hombres, mujeres, niños, niñas, lesbianas, trans, otras, otros, otres, etcétera. Porque el capitalismo no entiende de esas formas ni de esas diversidades.

Para quienes militamos en el Partido de los Comunistas es importante volver a poner en contexto a la clase trabajadora sobre la realidad y cómo esta nos explota actualmente, sobre todo con esa reconciliación llamada humanismo mexicano que propone la Cuarta Transformación. Los discursos de la izquierda los hemos decidido hacer a un lado; los discursos del embellecimiento y la moderación, los discursos temerosos de llamarse comunistas y de proponer el socialismo, también los hemos decidido echar al bote de la basura.

Pensamos que nuestro discurso debe sonar. Hablar de socialismo debe ser nuevamente una opción para la clase trabajadora. Como bien lo señala Lenin, nunca ha existido una ideología por fuera de la sociedad o al margen de la humanidad; entonces, es obligación de todo militante revolucionario promover el socialismo y construir organización revolucionaria, lejos de esa enfermedad infantil de la que también hablaría el mismo Lenin.

En Aguascalientes existe el Partido de los Comunistas. Somos una organización nacional que arrastra historia y la nunca traición, pues caminamos sobre los hombros de gigantes que lucharon por la transformación de la realidad material y la construcción del socialismo en México. Justo ayer, nuestro partido celebraba la hazaña histórica del pueblo nayarita al crear la Comuna del XXVI Ayuntamiento de Tepic, dirigido por Alejandro Gascón Mercado. Asimismo, nuestro partido se nutre de una camada de cuadros políticos formados en la Juventud Comunista de México y que actualmente integran, en gran parte, nuestro Comité Central: la experiencia y la energía en nuestra dirección nacional.

El año pasado tuvimos nuestro V Congreso Nacional, donde realizamos un análisis de la realidad actual de nuestra patria. Hemos visto cómo el horror se apodera de poblaciones enteras; fuimos testigos de que transitar las carreteras de este país para desarrollar un trabajo político ya no es igual, que ni en los peores años de la guerra sucia se vivía con esa posibilidad de salir y no regresar.

También hemos sido testigos de cómo se ha desposeído de la tierra a las comunidades. Hemos visto, a lo largo del territorio nacional, el desplazamiento de pueblos originarios, el envenenamiento de la tierra, los ríos y el aire, haciendo imposible que quienes ahí habitaban lo sigan haciendo sin estar expuestos a enfermedades y, en consecuencia, a la muerte.

Hemos visto cómo desprecian lo diverso: lo que se sale de su hegemonía, lo raro, lo que expresa, lo que no se queda callado, lo que suda, lo que trabaja, lo que apesta… Buscan que seamos todos iguales, todos dispuestos a aceptar sus verdades absolutas. Y si no lo hacemos así, no dejan de oprimir, no dejan de ir por nosotras y nosotros, nos quieren exterminar.

En el Partido de los Comunistas sostenemos que el capitalismo está en una fase de exterminio de la vida. Todas las contradicciones que surgen en él nos llevan hacia el mismo fin. Por eso proponemos a todas y todos los que resisten que pasemos a la ofensiva: una ofensiva organizada, que nos permita tomar decisiones y emprender acciones, que nos permita coexistir a pesar de nuestras diferencias. Porque si seguimos permitiendo que el capitalismo siga depredando, acabará con la vida de todas y todos.

Creemos que es momento de construir un gran frente por la vida, que nos lleve a mirar la lucha de otra forma: con alegría, con algarabía, con lo que sabemos hacer. Compañeras y compañeros, necesitamos dejar de ver nuestros errores del pasado como el motor que nos impulsa, y comenzar a ver lo que somos, en lo que somos buenos, para que esa sea la senda que nos permita desarrollar una gran lucha, tanto local como nacional, a favor de la vida y por el socialismo.

 

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